Radiohead – A Moon Shaped Pool

Radiohead, "A Moon Shaped Pool" (2016), album art, 500px

Radiohead

A Moon Shaped Pool

XL Recordings | Web oficial

10 de mayo, 2016
Abingdon, Inglaterra, Reino Unido
Pop Rock, Alternativa, Experimental

Puedes escucharlo:
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Radiohead ya no saben qué inventar para el lanzamiento de un álbum. Después del “paga lo que quieras”, inédito hasta esa fecha, de “In Rainbows” (2007) vino el lanzamiento sorpresa de “The King Of Limbs” (2011). En esta ocasión, y otra vez tras un generoso período de tiempo de por medio, el quintento británico se borró del planeta.

Sabíamos que este año tocaba disco nuevo. Sabíamos que se iban de gira por el mundo. Sabíamos, incluso, que iban a causar revuelo mediático. Hiciesen lo que hiciesen. En cuestión de cuatro días, y tras eliminar cualquier rastro de ellos mismos de la red de redes, tuvimos un gif de un pajarito, un vídeo (con el pajarito) hecho en plastilina; tuvimos gif de Thom Yorke con el pelo sucio, vídeo protagonizado por él mismo y dirigido por Paul Thomas Anderson; y tuvimos el álbum. “A Moon Shaped Pool” salió un domingo a las 19:00, tras anunciarse dos días atrás, en plataformas digitales (Spotify no incluida) y el mundo se paró. Radiohead no saben, o no quieren, lanzar un disco de forma normal.

Los dos primeros adelantos, las extraordinarias “Burn The Witch” y “Daydreaming”, no sufrieron, gracias a la celeridad de los acontecimientos, el agotamiento que padecen esos singles promocionales que adelantan los artistas semanas o meses antes del lanzamiento del álbum. Y eso, a mí, me parece de puta madre. Luego vienen “Decks Dark” y “Desert Island Disk” y piensas “joder, esta gente se ha puesto muy seria”. Hay como un aire de seriedad y nostalgia en este disco que llama la atención. En este disco, exceptuando la siguiente y estratosférica “Ful Stop” (prima lejana del “Kid A”), no hay moderneces ni salidas de contexto. De hecho resulta que casi medio disco ya lo han ido interpretando en algún directo, como la final “True Love Waits” que ya se incluyó, muy diferente, en el directo “I Might Be Wrong” (2001). También llama mucho la atención la cantidad (y calidad) de arreglos que se dan cita aquí. Parece premeditado el permiso que se le ha dado a Jonny Greenwood, enfrascado ahora en tareas de compositor de bandas sonoras (muy amigo del director antes citado), para terminar canciones como “The Numbers”, “Glass Eyes” o “Tinker Tailor Soldier Sailor Rich Man Poor Man Beggar Man Thief”, con chelos y violines que no hacen sino engrandecer unos temas ya de por sí, geniales. Y para terminar, las dos que faltan: “Identikit”, la única canción no sobresaliente del álbum, pero que acaba con, una vez más, Greenwood en estado pletórico a la guitarra; la otra, “Present Tense”, simplemente la mejor canción de la historia de la humanidad de los hombres sobre la tierra del señor por los siglos de los siglos amén. Buen trabajo, chicos. Buen trabajo.

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