Real Estate – Atlas

Real Estate

Atlas

Domino Records | Web oficial
3 de marzo, 2014
Ridgewood, New Jersey, Estados Unidos
Indie, Rock

Artistas similares:
Woods | Wild NothingLower Dens

7.0

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Más de dos años han tardado Real Estate en darle continuidad a Days (2011), disco con el que consiguieron una relativa fama (la culpa de todo la tuvo It’s Real) en el círculo de las bandas indies norteamericanas de baja fidelidad.

Como quien no quiere la cosa, Real Estate empezaron siendo tres en su homónimo disco debut de 2009: Martin Courtney, Matt Mondanile (Ducktails) y Alex Bleeker. Ficharon a diversos baterías para sus giras hasta que, en la época del citado “Days”, dieron con ese cuarto integrante, Jackson Pollis. Para este tercer “Atlas” han reclutado a Matt Kallman en los teclados como quinto de a bordo. Y aunque suene como el mayor de los tópicos, ese incremento en el número de músicos se ha ido viendo reflejado en su música. Donde antes sonaba todo más sencillo (pero tremendamente inspirado), ahora lo hace de forma mucho más completa. Las canciones ahora tienden hacia la perfección sonora. Una depuración que los aleja de ese lo-fi americano que llegaron a liderar a finales de la pasada década y que ahora queda en un obsoleto amateurismo. Personalmente, me encantaba ese sonido del primer disco, donde todo parecía improvisado, con esas dos guitarras (a veces, una de ellas, acústica) fundiéndose en un resultado casi angelical (Suburbian Beverage y su perfecto final a la cabeza).

“Atlas” lleva un poco más lejos esa idea de sonar cristalinos que comenzaron en su segundo álbum. Este tercer LP lo tiene -casi- todo: no llega ni a los 40 minutos de duración; comienza con la preciosa “Had To Hear” (y otro final para el recuerdo); cuenta con potenciales singles como “Talking Backwards” (de hecho, ésta ya lo es), las maravillosas “Crime” y “Horizon”, o la exquisita “Primitive”; hay un intento hawaiano (“The Bend”); otro instrumental (“April’s Song”); incluso un final (“Navigator”) que te dejará con ganas de poner el disco de nuevo. Son absolutamente primorosos, pero (ups) también hay detalles que sitúan este disco un -pequeñísimo- paso por debajo de los otros dos. “How Might I Live” es un descarado (y fallido) intento de parecerse a esas atípicas baladas que sólo los idolatrados Yo La Tengo saben hacer en un forzado esfuerzo para que Bleeker cante de nuevo. Se les dio de maravilla con Wonder Years pero esta vez no era necesario. Al menos la canción es corta. Y ya rozando el “pejiguerismo” absoluto, diré que “Past Lives” suena algo anodina.

Sólo dos canciones que bajan el listón dentro de otro álbum sobresaliente y que saben compensar con una depuración en el sonido que da hasta vértigo. Y aunque ya van tres de tres, su mejor disco está aún por llegar.

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