Ocean Colour Scene – Painting

Ocean Colour Scene

Painting

Cooking Vinyl | Web oficial
11 de febrero, 2013
Birmingham, Inglaterra, Reino Unido
Rock & roll, Britpop

Artistas similares:
Paul Weller | Oasis | The Jam

5.0

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Si miramos hacia la época dorada del brit pop, Ocean Colour Scene parecen ser los grandes olvidados. Primero tienen que hacer frente al grupo de gente que dice que no los escucha porque suenan como si estuvieran anclados en los años 60 pero que beben los vientos por la música de Miles Kane o Jake Bugg y después asumir las contínuas bofetadas de la crítica que jamás estuvo de su lado.

Entonces y desde este momento, pido perdón por llevarme esta crítica hacia lo personal pero creo que Ocean Colour Scene (en adelante OCS) merecen una justa crítica hacia su nuevo disco, cosa que tal vez no hagamos siempre, ya que muchas veces nos dejamos llevar por el sentimiento fan.

De vuelta en los 90, empecé a escuchar a OCS con aquel “Moseley Shoals”, un disco que todavía me parece uno de los mejores de la década. Le siguió “Marchin’Already”, plagado de singles clásicos. Cierto es que después de “One From The Modern” la banda se desinfló un poco y la calidad de sus discos descendió, con idas y venidas de miembros hasta volver a ser un trío formado por tres de los cuatro miembros originales.  Y esta vuelta a los orígenes se nota, pues se aprecia una reconexión entre ellos que ha desembocado en un efecto positivo para las canciones. Con un pequeño toque de diversidad entre las canciones, el disco suena como un todo perfectamente orquestado. Es un disco que se nota que está creado con calma y confianza en lo que estaban haciendo, plagado de canciones simples y evitando el sobrecargar los temas con adornos o florituras en la producción. Simon Fowler ha estado desarrollando sus influencias más folk con su otra banda, Merrymouth, mientras Steve Craddock ha aportado una impronta psicodélica probablemente heredada de su carrera solitaria. Parece ser que sus otros proyectos les han dado a entender cuál es el material apropiado para un disco de OCS y cuál deben dejar fuera.

El disco empieza con “We Don’t Look in the Mirror”, caracterizado por una percusión repetitiva y el uso de un mellotrón acompañado de ese inconfundible acento inglés perdido entre unas estupendas armonías vocales. Incluso si no escucháramos los pájaros de fondo, esta canción transmite la sensación de despertar en una mañana de primavera y no, no son The Beatles. “Painting”, primer single del álbum, se os va a quedar dentro de la cabeza durante un tiempo, mientras que “Goodbye Old Town” suena a The Who con un banjo. El espíritu de “northern soul” que lleva implícito “Doodle Book” recuerda a uno de sus grandes éxitos, “Traveller’s Tune” y el breve interludio de inspiración reggae es de lo más inesperado.

“If God Made Everyone” sea probablemente el mejor trabajo de guitarra de Cradock en años en un tema que habla sobre la matanza que sucedió en Noruega, mientras la triste elegancia de “Weekend” desemboca en un final que rompe corazones al más puro estilo Burt Bacharach. Pese a todo esto, es frustrante que después de disfrutar de tan buena mitad de disco, la buena marcha que éste llevaba se vea truncada por “Professor Perplexity”, el innecesario calco de “This Is Not A Love Song” de PIL que se ve aderezado por unos toques de interludios psicodélicos a base de ecos y reverbs. Probablemente, alguno de los miembros de OCS señalara en algún punto del proceso de composición el parecido con la canción de PIL y de ahí este viaje psicodélico para intentar esconder lo evidente.

La melancolía se apodera de la breve y triste “George’s Tower”, que sirve como preludio a la melodía con cierto regustillo a los Kinks de “I Don’t Want to Leave England”. Más adelante, “The Winning Side” trata sobre las tragedias de la guerra, cantada desde el punto de vista de un padre afligido por la pérdida de un hijo. “Mistaken Identity” sirve para comprobar, una vez más, que Fowler se lleva de maravilla con las grandes melodías que son capaces de llegar hasta lo más profundo de tus sentimientos, mientras que en “The Union” encontramos la sencillez de una canción que con un estribillo que no está marcado con claridad termina en un solo de guitarra que parece escapado del último disco de Suede. El título y el tono de “The New Torch Song” sugiere que la banda ha querido que sea el gran himno del disco, pero no llega a conseguirlo, suponiendo una de las dos decepciones que se encuentran a lo largo del disco que está plagado de enormes canciones. El disco termina con la discreta y elegante “Here Comes the Dawning Day” donde la voz quejumbrosa de Fowler es acompañada únicamente por una guitarra acústica. Y es tan impresionante que no veo posible una mejor forma de acabar este disco.

Es evidente que no volveremos a escuchar a OCS haciendo un disco como lo fue “Moseley Shoals” pero con este “Painting” han estado muy cerca de conseguirlo y es realmente una esperanza para los que llevamos disfrutando de ellos casi desde que descubrimos que había más música además de las canciones de películas o series. No importa que la crítica opine si está bien o si está mal. A mis oídos les ha gustado y es razón suficiente para compartirlo con vosotros. Así que ya sabéis: “Half alive and wild. Now here comes the dawning day”

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