The Joy Formidable – Wolf’s Law

The Joy Formidable

Wolf’s Law

Atlantic Records | Web oficial
21 de enero, 2013
Gales del Norte, Reino Unido
Rock alternativo, indie

Artistas similares:
Blood Red Shoes | Biffy Clyro | Veronica Falls

6.0

Puedes escucharlo:
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La Ley de Wolff sugiere que, aunque una carga caiga sobre nuestros huesos, éstos se ajustarán correctamente para soportarla. Y no es una sorpresa que los galeses The Joy Formidable se hayan convertido en fervientes seguidores de esta teoría para darle nombre a su segundo álbum. Si con “The Big Roar”, su debut de 2011, se postularon para la lista de grandes bandas de rock de la actualidad, el mecenazgo de Dave Grohl y la gira teloneando a Muse han aumentado el peso que deben soportar sobre su esqueleto.

Y es curioso decir algo así sobre un disco que, en ocasiones, suena tan intimista y con letras que bien pueden aludir a una búsqueda interior o a una crisis existencial, como sucede con la canción que abre el álbum, “This Ladder Is Ours”, en la que escuchamos “Let’s sit and talk and slow things down / Just be our old selves again finally”.

Por el contrario, si las letras están encaminadas hacia esa calma interior, no hay atisbo de tranquilidad en la música: un inicio con cuerdas, muy clásico, justo antes de un vendaval de riffs que chocan unos contra otros violentamente. Es este tira y afloja entre la delicadeza introspectiva y la agresividad de las guitarras el que otorga a “Wolf’s Law” toda su carga emocional. Un auténtico balancín entre la búsqueda de la salvación y el perdón y el encuentro de himnos que son totalmente purificadores.

En “Cholla”, Ritzy Bryan pregunta “What are we doing? Where are we going?” pero el atronador ritmo de batería y bajo transforma lo que parecía ser una canción triste en un tema cargado de euforia en el estribillo, con un sonido muy similar a la grandilocuencia de Biffy Clyro en sus últimos discos. En “Bats”, el riff principal os va a machacar la cabeza y Rhydian Dafydd y su bajo tienen buena parte de culpa. Que no os distraiga el rollo “Azealia Banks” que tiene la canción en lo que toca a la forma de cantarla, lo grande de este tema está en el fondo. Casi se puede hacer head-banging durante el minuto y medio final del tema. Una burrada, oye, y ahí sigue avanzando el disco. “Silent Treatment”, a mitad del disco es como el guante que sofoca el puñetazo de todo lo que habíamos escuchado previamente, bálsamo para nuestros tímpanos con la encantadora y cálida voz de Ritzy.

“Maw Maw Song” es el nexo de unión entre “Wolf’s Law” y “The Big Roar”. La grandilocuencia, la espectacularidad, ese sonido galopante e incansable, Led Zeppelin, Muse, coros… Impresionante es la palabra. Lástima del poco afortunado título, pero cuando escuchéis el estribillo lo entenderéis. Desde luego, si fueran capaces de hacer un álbum entero con temazos como éste, estaríamos hablando de alguien que podría quitarle el trono a Muse, y hablo muy en serio. Y todo esto, en siete minutos.

Encaminándonos hacia el final del disco, “Forest Serenade” camina a saltos entre la voz de Ritzy, que me tiene completamente enamorado, y una muralla de sonido que estalla en cada estribillo y que deja un vacío al finalizar la canción. “The Leopard And The Lung” es un homenaje a la fallecida Wangari Maathai, activista keniata y premio Nobel que luchaba en pro del ecologismo y del desarrollo sostenible, una temática muy relacionada con el concepto del disco y que ya pudimos comprobar con aquel tema de adelanto al que acompañaba un videoclip y que misteriosamente, no ha llegado a formar parte del disco, o eso parece, pues The Joy Formidable son una caja de sorpresas.

Para cerrar el disco, “The Hurdle” es una canción ligera, con un muy interesante punteo de guitarra y que por momentos recuerda a una mezcla de The Cranberries y Hole, pero que tampoco aporta nada extraordinario. Más atención merece “The Turnaround”, de nuevo con la presencia de instrumentos de cuerda en un medio tiempo que va in crescendo hasta terminar en una catarsis entre la voz de Ritzy Bryan, la batería de Matt Thomas y los violines. Y entonces, se hace el silencio, pero sólo durante un minuto y poco más. Ya había dicho que los galeses eran una caja de sorpresas y lo decía porque si dejamos correr el disco y a modo de pista secreta, encontramos la impresionante “Wolf’s Law”. Ese inicio a piano, acompañando a la voz, pasa a adquirir el protagonismo ante el enmudecimiento de Ritzy, con una melodía de belleza indescriptible a la que se suman, una vez más, los instrumentos de cuerda y paulatinamente, el resto de componentes musicales del grupo, creando una maravilla sonora que todo el mundo debería escuchar al menos una vez en la vida.

Este disco es para escucharlo en unos buenos altavoces y no en unos auriculares. Un zumbido denso es el resultado después de escucharlo, guardando el recuerdo de las canciones en tus oídos. Y desde luego, puedo afirmar que The Joy Formidable, sea lo que sea a lo que se tengan que enfrentar a partir de ahora, van a conseguir realizar la Ley de Wolff, aguantando sobre sus huesos cualquier cosa que se propongan.

 

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