Scott Walker + Sunn O))) – Soused

Scott Walker + Sunn O))) - Soused

Scott Walker + Sunn O))) - Soused

Scott Walker + Sunn O)))

Soused

4AD | Web oficial
21 de octubre, 2014
Londres, Reino Unido
Avant-garde, Experimental, Drone

Artistas similares:
Diamanda Galás | Om | Harvey Milk

8.0

Puedes escucharlo:
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Dan escalofríos solo de pensar en la inhumana creación que puede estar gestándose cuando los colosales Sunn O))) y el veterano Scott Walker se enfrentan en el estudio. Como la banda sonora para una película de ciencia ficción ambientada en los confines del universo, “Soused” es uno de esos discos raros e incómodos, claramente solo apto para los más atrevidos…

Los primeros segundos de este teatral álbum comienzan intensamente con el estribillo, si es que puede llamarse así, de “Brando”: sintetizadores con sonidos agudos de cuerda, una línea de guitarra propia de Slash (“Sweet Child O’ Mine”) que se alterna con un riff distorsionado, disonante, casi molesto, de los que le gustan últimamente a St. Vincent y la voz en vibrato de Scott Walker, grandiosa, operística, a lo Antony Heagarty. Después involuciona y pasa a ser un drone continuo de guitarras, típico de Sunn O))), acompañado por voces desesperadas, latigazos, aullidos animales y ruidos inquietantes, atrapados en una nave espacial a la deriva, vagando sin retorno por el espacio infinito.

Y con los protagonistas de este zoo insano se desarrolla el resto del disco, casi una tortura sonora: monos en celo y lamentos de ballena (“Herod 2014”), elefantes descarriados y enjambres de avispas (“Fetish”), misteriosos ruidos metálicos, industriales, rítmicos y percusiones de tribus perdidas o aún por descubrir.

A sus 71 años, el veterano Scott Walker se mueve por un registro vocal limitado, a veces incorporando distorsión y tal vez intencionadamente monótono. Es una declamación poética, existencial, paranoica, psicótica, con referencias bíblicas y oscuras metáforas que obviamente poco tiene que ver con la manera de cantar que tenía hace 40 años. Cada palabra es pronunciada lentamente, como una súplica desesperada. Algunos cortes resultan muy difíciles de digerir, ya sea por la machacona repetición (“Bull”) o debido a las incómodas disonancias y atonalidad (“Lullaby”).

Para aquellos que aguanten las vicisitudes de las tortuosas y violentas primeras escuchas, este disco seguramente provocará un sentimiento de desasosiego y desamparo cercano al terror y a la locura, parecido a ver un film de Lars von Trier. Este es un trabajo arriesgado y una prueba de audición extremadamente dura, pero con suerte el rechazo y el desconcierto iniciales se tornarán lentamente en aceptación y posterior admiración, a medida que nos vayamos acostumbrando al abstracto y complejo sentimiento que trata de trasmitir.

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