Sleater-Kinney – No Cities To Love

Sleater-Kinney

No Cities To Love

Sub Pop | Web oficial
20 de enero, 2015
Olympia, Washington, Estados Unidos
Riot Grrrl, Rock, Punk

Artistas similares:
Bikini Kill | Helium | L7

9.0

Puedes escucharlo:
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Tras un parón de más de ocho años, vuelve el trío de Olympia con su octavo álbum de estudio. Según ellas, no se trata de una reunión, sino de seguir en el mismo punto donde lo dejaron tras “The Woods” (2005, su disco más grunge), porque “no había ninguna razón para no volver”.

El anuncio de este “No Cities To Love” vino precedido por un tremendo single (Bury Our Friends) incluido en el paquete que reunía todos sus discos anteriores remasterizados en formato de lujo. Y retomar su carrera donde lo dejaron no significa seguir con esos sonidos más “maduros” que contenía aquel último álbum, sino intentar expandir su propia marca anterior, esa que ya derrochaba bofetadas de punk-rock, estribillos hirientes y riffs memorables (Carrie Brownstein, única mujer entre los 25 mejores guitarristas de siempre según los lectores de Rolling Stone). Vamos, lo que vimos en su homónimo debut (1995), en “Dig Me Out” (1997, ya con Janet Weiss entre sus filas), en “The Hot Rock” (1999) o en “One Beat” (2002).

Lo han conseguido: empieza “Price Tag” y la sensación es la misma, vuelven todas las cosas a su sitio. Nada de proyectos paralelos (más que dignos todos, ojo) como Wild Flag o Corin Tucker Band, no… esto apesta a Sleater-Kinney que te cagas. Y así con la extraordinaria y adictiva “Fangless” y sus dos voces en paralelo que pone la piel de gallina; con esa “Surface Envy” que empieza recordando a “Sugar Kane” de Sonic Youth y acaba en lo que parece una declaración del porqué de su retorno (“We win / We lose / Only together / Do we break the rules”); con esa que da nombre al disco y que tiene el más pegadizo de los estribillos que hayan firmado nunca; con esas fiestas que son “A New Wave” y “Hey Darling”; con “No Anthems”, ese pepino en plan serio; con “Gimme Love”, ese pepino en plan poco serio; y con una “Fade” que deja la sensación de saber que así es como se hacen bien las cosas, poniendo la guinda a tan bruto disco.

El crítico Greil Marcus las definió (cuando se separaron) como “la mejor banda de rock de los USA”, sin la horrible etiqueta “de chicas”, así, a pelo. Por algo sería. Ya no hace falta seguir echándolas de menos. En lo musical, aún en enero, 2015 ya ha merecido la pena.

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