Sophie Ellis-Bextor – Wanderlust

SEBSophie Ellis-Bextor

Wanderlust

Web oficial
20 de enero, 2014
Londres, Inglaterra, Reino Unido
Pop

Artistas similares:
Belle & Sebastian | Adele | Goldfrapp

6.5

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No, no nos hemos vuelto locos comparando a la señorita Ellis-Bextor con la Goldfrapp más introspectiva ni con el folk de los Belle & Sebastian. La londinense ha dado un giro radical (pero radical, radical) a su sonido con este “Wanderlust” y, además de boquiabiertos, nos ha dejado huérfanos de pepinazos bailables discotequeros, para hacer un relajado y digno ejercicio de evolución musical.

Insistimos, todo está correcto, hablamos de la misma Sophie Ellis-Bextor del “Murder On The Dancefloor“. La otrora gran diva del petardeo-dancefloor británico ha querido sorprendernos de verdad con su nuevo álbum. Ha dejado atrás el artificio electrónico y las producciones con deejays de moda para cascarse un disco melódico en el que, según ella misma ha reconocido, se ha inspirado en los sonidos soviéticos de los 60 y 70’s para tratar de plasmar un viaje hacia la calma y la madurez. Éste parece el disco en el que toma forma el cambio de rumbo con el que la artista venía amenazando desde el fracaso comercial de su “Trip The Light Fantastic“, aquella colorista compilación de temas bailables, nacida para triunfar, pero que no encontró su hueco allá por 2007 y cuyo fracaso ella misma ha reconocido que le frustró profundamente. Pasó a engrosar así la lista de divas pop injustamente condenadas a un segundo plano (como Marina And The Diamonds, Annie o Róisín Murphy), pero parece que, con este último trabajo, quiere abandonar este grupo por una tangente diametralmente opuesta a su sonido clásico. Obviamos comentar su “Make A Scene” de 2011, porque la queremos y se lo perdonamos…

Así, para “Wanderlust“, Sophie se ha acompañado únicamente del cantautor Ed Harcourt (conocido en su casa), con el que ha compuesto y escrito todas las canciones del disco, grabadas en sólo 15 días. El álbum nos regala delicadísimas baladas, como el single presentación del disco (“Young Blood“) o el último tema del mismo, la preciosa “When The Storm Has Blown Over“; sonidos que imitan el espíritu motown (“Runaway Daydreamer” o el interludio del disco), momentos energéticos (como “The Deer & The Wolf“, que suena descaradamente a Suede en sus mejores años), y hasta las marcadas inspiraciones de la música popular de las repúblicas soviéticas que antes comentábamos, como la animada “13 Little Dolls” o la apertura de “Birth Of An Empire“. Encontramos también medios tiempos en los que su interpretación vocal es la protagonista absoluta (“Until The World Collides” y sus clavicordios, o “Wrong Side Of The Sun“), y temas cargados de simbolismo, como “Cry To The Beat Of The Bell” o “Love Is A Camera“, que saben ligeramente a cultura eslava y que suenan al mismo tiempo a orquesta palaciega (salvo por esos punteos de guitarra eléctrica, como toque contemporáneo). Ambos son relevantes para el concepto general del trabajo, ya que fueron el punto de inflexión para la cantante a la hora de definir el rumbo musical de este álbum, que le convencieron a seguir por esta senda y a alejarse, por primera vez, de la producción electrónica.

En resumen, “Wanderlust” es un disco correcto y todo un acierto si lo que quería era sorprender a su público. A pesar de que es pausado, se disfruta con calma, transmite tanto fuerza como paz en la justa medida, es coherente en su conjunto y ha sabido mostrarnos otra cara de la londinense sonando totalmente natural. Sin embargo, y a pesar de todo lo comentado hasta aquí, espero profundamente que este disco sea un alto en el camino, tras el que vuelva a atreverse con la electrónica, las influencias ochenteras y las bolas de espejos. Porque en el recuerdo colectivo (y sobre todo en el mío), ella siempre será la diva dulce de labios rojos y ojazos profundos cuyos discos cambiaron la evolución del pop británico a principios de los 2000 y que me acompañaron en bucle mientras crecía. Por eso me encantaría volverla a ver desenfadada y no tan sobria porque, aunque convence en su nueva faceta, me encantaría que volviese a ser de nuevo ese icono kitsch que me enamoró cuando no era más que un moco.

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