Speedy Ortiz – Major Arcana

Speedy Ortiz

Major Arcana

Carpark Records | Web oficial
9 de julio, 2013
Massachusetts, Estados Unidos
Grunge, Noise Rock, Indie Rock

Artistas similares:
Cloud Nothings | No Age | Male Bonding

8.0

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“Major Arcana” es el primer disco de una banda que ojalá dure muchos años. Su college rock bebe directamente de los orígenes de Pavement y, sinceramente, no recuerdo un grupo más parecido al de Stephen Malkmus. El hecho de contar con una cantante femenina, Sadie Dupuis, igual hace que los asociemos más con The Breeders, pero en una versión mucho más incendiaria. Si empiezan pareciéndose a las hermanas Deal, acaban más al más puro estilo Sleater-Kinney. Con todos vosotros, Speedy Ortiz.

Con una introducción así, ya sabéis lo que os podéis encontrar, así que si no es vuestro estilo, dejad de leer. En cambio, si os gusta, haceos con este disco porque no hay mejor expresión del indie rock noventero que ésto en nuestros días.

Lo más parecido a balada que nos vamos a encontrar es “No Below”, un temarral con una melodía que no saldrá de tu cerebro ni con agua hirviendo. Pone punto y aparte al disco, a modo de final de la primera cara del álbum. Para el punto y final se dejan la otra canción de, digamos, lento recorrido, la más larga, “MKVI”, de siete minutos, y que pone el broche a tan enorme disco el cual, además, va en ascenso todo el rato. Esta última canción nos hace pensar que estamos ante algo muy grande, pues también tienen el detalle de no soltar lo mejor que tienen a las primeras de cambio. Pocas veces se puede decir eso de que lo mejor se lo han guardado para el final, como es el caso. Sólo se me ocurre, de hecho, un nombre este año: My Bloody Valentine. Pero cuidado, que el principio es también brutal: “Pioneer Spine” nos pone en situación y “Tiger Tank” ya muestra la vertiente de single potente; “Hitch” en cambio nos enseña la otra, la más light; en “Casper (1995)” nos narran la historia de cómo unos chavales siguen contando historias de fantasmas para ponerse cachondos.

La segunda mitad del álbum empieza con un acercamiento al grunge, “Gary”, con un final en el que se enchufan en desbocada distorsión (paradinha incluida). Exceptuando la última, todas las canciones rondan los tres minutos de media, menos la que continúa, “Fun”, que como bien indica el nombre, podría pasar por divertido single. Y como decíamos antes, el pletórico final del disco lo encabezan “Cash Cab” y “Plough”. La primera, una fusión perfecta entre Helium y Sonic Youth donde quieren destacar los coros, la voz principal y esa potente y adictiva guitarra a la vez. Espectacular. La segunda, directamente, hace sospechar a Rivers Cuomo que la magia de Weezer se la robaron ellos, donde el estribillo, por llamarlo de alguna forma, no deja en ningún momento de trepar. Despilfarro total.

Y como siempre, nos gusta soltar este tipo de sentencias definitivas y tremendistas hacia el final, y Speedy Ortiz no iban a ser la excepción, se lo merecen. Ahí va: disco del verano y debut del año.

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