Spoon – They Want My Soul

Spoon

They Want My Soul

Loma Vista | Web oficial

5 de agosto, 2014
Austin, Texas, Estados Unidos
Indie, Pop, Rock

Puedes escucharlo:
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Vuelve la banda de Britt Daniel tras las aventuras con el canadiense Dan Boeckner (Wolf Parade, Handsome Furs), con el cual editó el genial disco de Divine Fits en 2012. El retorno de Spoon supone su ya octavo disco de estudio, una carrera que no ha parado desde que Matador los fichara para ese prometedor debut titulado “Telephono” (1996).

Tras otro intento en Elektra, desarrollaron el resto de su carrera en Merge, donde llegaron sus –relativos- éxitos en discos como “Girls Can Tell” (2001) y, sobre todo, en “Ga Ga Ga Ga Ga” (2007), con temazos memorables como “You Got Yr. Cherry Bomb” y “The Underdog”. Su último disco en el sello, “Transference” (2010), es cierto que supuso un ligero bajón, pero nunca exento de calidad, pues podría considerarse a Spoon como la banda con más oficio del panorama indie-pop-rock norteamericano. Y es que a mí este grupo me da pena. Pena porque no tienen el prestigio que se merecen, ocupando siempre la tercera línea en el cartel de los festivales importantes, teniendo, además, un directo extraordinario. Nos dedicamos a vanagloriar bandas mucho peores por el hecho de estar de moda y no nos paramos a hacerles el merecido caso a unos que llevan casi 20 años igual de bien.

“They Want My Soul”, bajo un sello nuevo, no es ninguna revolución. De hecho me parece todavía más meritorio que, siguiendo fieles a su sonido, y haciendo caso omiso al ninguneo con el que los tratan, hayan firmado el mejor disco de su discografía. Y eso que se nota la influencia de esa experiencia recogida en “A Thing Called Divine Fits” (2012) en temas como “Outlier”, o en los teclados de “Inside Out”, muy del estilo de Boeckner. El disco se hace cortísimo (no llega a 40 minutos), pero es porque no tiene un jodido minuto de desperdicio. Hay soul de categoría (“Rainy Taxi”), pop beatleniano (“I Just Don’t Understand”), single entrañable (“Do You”) y una dupla final para el recuerdo (“Let Me Be Mine” y “New York Kiss”).

Quizá el hecho de no saber en qué terreno se mueven mejor despista al público. Son una banda de rock con estribillos y teclados; pero también son una banda de pop con guitarrazos y desgarros. En terreno de nadie o en el de todos. Algún día echaremos mucho de menos a bandas tan completas como Spoon.

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