Sufjan Stevens – Carrie & Lowell

Sufjan Stevens

Carrie & Lowell

Asthmatic Kitty | Web oficial
31 de marzo, 2015
Detroit, Míchigan, Estados Unidos
Folk, Cantautor, Americana

Artistas similares:
Andrew Bird | Joanna Newsom | Bon Iver

9.5

Puedes escucharlo:
iTunes


El bueno de Sufjan Stevens edita su séptimo disco de estudio tras el ya lejano “The Age Of Adz” (2010). Quedan por medio EPs, discos navideños, bandas sonoras, proyectos varios y giras con The National.

Con “Carrie & Lowell” toda esa mierda se acabó. Se terminaron los escarceos con la electrónica y las tonterías. Para hablar de su madre (Carrie, fallecida en 2012) y de su padrastro (Lowell, cofundador de Asthmatic Kitty, el sello de Sufjan de siempre), el de Detroit se desnuda y vuelve a los orígenes del folk que lo vio nacer artísticamente. Pero si “Seven Swans” (2004), por ejemplo, era desnudarse, este “Carrie & Lowell” es arrancarse la piel. La apertura emocional de un pedazo de artista como él ante un álbum así, desde la más absoluta sinceridad posible, da vértigo. Podrás llorar de tristeza, de alegría e incluso de envidia, por saber que nunca tendremos un hijo (o hijastro) que nos cante cosas como “Eugene” o “Fourth Of July”. Y es que empezar el disco con una especie de carta de despedida intentando entender y perdonar el abandono de una madre, confesando que no sabe ni por dónde empezar, es dejar el listón demasiado alto a las primeras de cambio. El disco entero es un repaso a una vida, o a tres de ellas, de forma honesta y sin miedo a caer en la cursilería, relacionando sucesos personales, dramas y alegrías, con otros temas más trascendentales de este mundo que le ha -nos ha- tocado vivir.

Para un álbum como este, nadie dudaría que la mejor puesta en escena debía ser la sencillez sonora de su susurrante voz y una única guitarra. Por si fuera poco, el disco se presentó con “No Shade In The Shadow Of The Cross”, la canción más parecida a “John Wayne Gacy, Jr.”, para un servidor, la mejor que ha hecho en su vida. Pero es que el tipo es ambicioso, y pese a nunca sobrecargar los 11 cortes, sí que tiene el exquisito gusto de adornarlas con pequeños detalles, algún violín o piano, y contados coros que enriquecen unas canciones ya de por sí preciosas. La que da nombre al disco es el ejemplo perfecto, con ese banjo creciente y un intimista final, y es que si hay alguien que sabe cerrar canciones, es él (qué se puede decir de algo como “Should Have Known Better”).

Sufjan Stevens nos debía 50 álbumes, tras “Michigan” (2003) e “Illinois” (2005), en su ambiciosa idea de retratar su país en sendos discos, uno por estado. Le perdonaremos la deuda gracias a cosas como “Carrie & Lowell”, el álbum más intensamente sencillo jamás creado.

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