Sun Kil Moon – Benji

Sun Kil Moon

Benji

Caldo Verde Records | Web oficial
10 de febrero, 2014
Ohio, Estados Unidos
Folk, Canción de autor

Artistas similares:
Red House Painters | Bon Iver | Damien Jurado

8.0

Puedes escucharlo:
Spotify | Deezer | iTunes


Sexto disco en la discografía de Mark Kozelek bajo el nombre de Sun Kil Moon tras abandonar el proyecto con el que se dio a conocer, Red House Painters. Con “Benji” nos vuelve a enseñar hasta dónde puede llegar la perfección sonora desnudando las canciones al completo.

Uno se enfrenta a un disco de este monstruo y le entran los sudores fríos. Es tanto el respeto hacia tan gigante artista que no sé ni por dónde empezar. Es muy difícil hablar de un álbum así cuando las canciones que lo contienen hablan por sí solas. Y más aún cuando desde la apabullante “Carissa” que abre el lote ya demuestra que nos encontramos ante algo realmente importante. En ésta, como en otras canciones, relata la muerte desde diferentes perspectivas pero siempre en primera persona. Su prima Carissa (la cual falleció joven) y su tío (“Truck Driver”) quedan retratados desde las primeras de cambio, pero no son las únicas: en “Jim Wise” cuenta, a modo de canción de cuna, el intento de suicidio de un amigo de la familia, en “Richard Ramirez Died Today Of Natural Causes” (¿la mejor?) habla sobre la muerte del asesino en serie de mismo nombre y en “Pray For Newton” sobre la masacre de la escuela de Sandy Hook. Pero ojo, tiene la habilidad de contar semejantes dramas de la forma más calmada y natural sin recurrir al llanto tan común en cantautores, digamos, de corte depresivo. De hecho, justifica su tendencia a la nostalgia en la tremenda “I Watched The Film The Song Remains The Same”, de más de 10 -cortísimos- minutos.

No todo son desgracias alrededor del artista de Ohio, de hecho, en “Benji” también hay amor para dar y tomar. Como el que muestra admirado hacia Ben Gibbard (Death Cab For Cutie, The Postal Service) en “Ben’s My Friend” y a sus padres en “I Can’t Live Without My Mother’s Love” (la más Red House Painters de todas) y “I Love My Dad”. “Micheline” es otra preciosidad fácil de tararear, con piano, pero sin estribillo, y en “Dogs” se atreve a acelerar hasta algo parecido al rock. Hace de cada canción una historia y todo le sale bien.

En lo vocal, Kozelek tiene, a estas alturas, pocas cosas que demostrar, pues ese inconfundible tono nasal se sigue clavando en los tímpanos de forma desgarradora. Musicalmente, en cambio, su tendencia ha sido siempre (y, seamos realistas, seguirá siendo) la de la austera soledad. Él y la acústica. Es de agradecer que para esta ocasión se haya rodeado de artistas como Steve Shelly (Sonic Youth), Nels Cline (Wilco) o Will Oldham (Bonnie ‘Prince’ Billy) entre otros para poner la guinda a tan soberbio álbum. Esto no hace más que engrandecer una obra que está destinada a liderar el top de discos de este 2014.

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