Supersubmarina – Santacruz

Sólo dos años han pasado desde que Supersubmarina lanzara el que fue su primer disco Electroviral. Estos andaluces no han parado desde 2009, entre álbumes y EPs, y ahora llegan con su segundo trabajo, Santacruz. Este  álbum, más heterogéneo que su primer trabajo, coquetea con muchos más géneros musicales, incluso con el funk. Hay más riqueza en esta última creación, aunque se echa de menos la espontaneidad del primero y se adivina una dirección más alejada del rock.

En realidad, el disco ya es historia en el quehacer de Supersubmarina, ahora tienen la mente puesta en la gira de su presentación que, aseguran, ‘va a ser aún más grande que la anterior’. Mucho han crecido estos chicos, tanto como formación, como musicalmente hablando. ‘Cuando empezamos se nos consideraba un grupo que iba en otra dirección, más como Lori Meyers o Vetusta Morla, pero la realidad es que nosotros no teníamos ni la mitad de medios que esos grupos. Pero ahora, sí que contamos con mejores medios, y eso repercute en los conciertos’.  Ellos mismos son conscientes de ello: ahora cuentan con más medios económicos, lo que mejora tanto las condiciones de vida durante la gira, como lo que resulta del estudio. Eso es lo primero que se advierte al oír por primera vez este Santacruz.

Escuché el disco en primicia, en las oficinas de Sony BMG, rodeada de otros medios y de fans. Sentados en unos sillones con un aire casi liturgico, nos sumergimos en Santa CruzCuando comenzaron los primeros compases de ‘Canción de Guerra’, lo primero que pensé fue ‘lo que hemos escuchado hasta ahora no hace justicia a esto’. Un rock contundente, de guitarras rabiosas, y una letra que rinde homenaje a nuestra Guerra Civil. ‘Es mi favorita del disco’, comenta Jay (guitarra y coros). No podría estar más de acuerdo, a mí parecer no sólo es la mejor del disco, sino que está a años luz del resto. Es una canción redonda y que te llega desde la primera escucha. Algo que no es precisamente sencillo. De hecho, el propio Juancha (batería) nos lo advierte: ‘Es un disco que necesita varias escuchas, hay que darle tiempo’. No pasa así sin embargo con ‘Canción de Guerra’, que entra tan bien como una cerveza helada en verano.

Este primer tema, sin embargo, engaña: el disco tira por otros derroteros que nada tienen que ver con el rock. De hecho, al compararse con Electroviral, Santacruz inclina más la balanza hacia el pop. Por algo los singles son ‘Hermética’,  ‘En Mis Venas’  y, si no nos falla el olfato, ‘Tecnicolor’. Este cambio hacia el pop ha surgido de forma natural según nos comenta Chino, ‘queríamos que se nos fuera un poco la mano, no ser tan correctos, no ser tan Supersubmarina. Nos pasó en varias canciones, como en ‘De las dudas infinitas’ que es más lenta, y es un género al que no estamos tan acostumbrados. Igual que con ‘Hogueras’. Decidimos experimentar un poco más en este disco y ver de qué eramos capaces’. Quizá  sea también un poco la trampa del indie español actualmente, cuya tendencia está mucho más cerca del pop que del rock. Una línea que se hace acusada según van pasando los años, como demuestra el -me ahorraré los comentarios- último single de Love Of Lesbian,  ‘Si tu me dices, Ben yo te digo Affleck’.

Sin llegar a esos extremos, a Dios gracias, Supersubmarina juega en Santacruz más con el pop. Y quizá se hayan pasado también un poco con los ‘homenajes’. El más evidente es Two Door Cinema Club. Tanto el primer single como ‘Hérmética’ parecen una variante ‘made in Spain’ del famoso ‘What You Know’ o de ‘I Can’t Talk’. Por su parte, ‘Tecnicolor’ recuerda peligrosamente a la peor versión de unos ya trasnochados The Killers, al menos en los primeros compases. Pero tenemos más y esta vez nacional: Héroes del Silencio en sus inicios, es decir Maradentro y Senderos de Traición, se adivinan en las densas y oscuras guitarras de ‘Santacruz’. Y ‘Tu Saeta’ tiene algo, al principio, del ‘Supermassive Black Hole’ de Muse. Esta tan variada ensalada de estilos se rompe siempre en los estribillos, que dan la impresión de repetirse en más de una canción. Cuando llegan, tienes la sensación de que estás en un bucle, escuchando el mismo tema en espiral. Labrarse un sonido propio no es sencillo, en el caso de Supersubmarina -y a pesar de tirar hacia un ámbito más experimental- quieren dejar claro que no han perdido su identidad y su marca de la casa es son estos estribillos algo homogéneos. Lo que es un error: el estribillo debería enganchar, no cansar.

Volviendo a lo de ‘romper nuevas barreras’, la nota de color la pone el último tema ‘Hogueras’, a medio camino entre el funk y la música disco setentera con un John Travolta apuntando al cielo y rompiéndose la cadera. A mi gusto, es uno de los mejores temas de Santacruz, junto al primero y el que da nombre al disco. Seguramente, como ocurrió con la gran ‘Undisclosed Desires’ de Muse, un gran grueso de seguidores no comulgarán con este ‘Hogueras’ por ser diametralmente opuesto al estilo de los andaluces. Pero desde una visón objetiva, no se puede dudar de su calidad y valentía: para ser un género que no han tocado en exceso se les da muy bien.

Las letras crípticas y metafóricas, llenas de recursos literarios son uno de los puntos fuertes de este disco, como siempre ha ocurrido con este cuarteto español. Prima el amor como temática recurrente, más que en el primer disco, que está presente en prácticamente todos los temas excepto en ‘Canción de Guerra’ o ‘El Baile de los Muertos’, ésta última es una acertada crítica a la sociedad actual y el gris universo que nos depara cada mañana: ‘Vivimos hipotecados para poder dormir en paz’. Este álbum nos deja brillantes fragmentos poéticos como ‘Tengo que alejarme de los monstruos que no me dejan ver, tengo que romperme en mil pedazos otra vez, para dormir cuando no estés’. Hay mucho desamor en este Santacruz y esa melancolía, en parte, como reconoce el propio Chino, ha repercutido en todo, no sólo en las letras, sino también en el estilo.

En definitiva, el segundo álbum de Supersubmarina nace para llegar a un público más amplio a costa de decepcionar a algunos fans, más del afines al ‘guitarreo’. El futuro es incierto y nunca se puede asegurar por donde tirarán, pero, por ahora, se podría decir que Supersubmarina son más ‘indies’ que nunca.

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