Tame Impala – Lonerism

ifmbateman

Tame Impala

Lonerism

Modular Records | Web oficial
8 de octubre, 2012
Perth, Australia
Rock, Psicodelia

Artistas similares:
The Beatles | Temples | Melody’s Echo Chamber

9.0

Puedes escucharlo:
Spotify


¡Qué jodidamente bueno es el segundo disco de Tame Impala! Olvidémonos ya del sensacional debut, “Innerspeaker” (2010), que los puso en boca de todos por la frescura que desprendían esas canciones de corte retro a la vez que psicodélico. Ahora en “Lonerism” hay más de lo mismo pero mejor, mucho mejor. Parece que han dado en el clavo y consiguen equilibrar con la sutileza del mejor pop canciones que en principio pueden resultar difíciles.

Ya nadie duda en meter a The Beatles en el saco cada vez que se habla de ellos, pero intentemos hilar más fino, que los de Liverpool, en menos de diez años le dieron la vuelta a toda la música popular entera. Tanto y tan bien se habla de “Revolver” (1966) y “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” (1967) que nos olvidamos del sucesor e igual de importante “Magical Mystery Tour” (1967). Es ahí donde hay que emparentar el nuevo trabajo de los australianos: entre el pop más dulzón, inocente e inspirado y la psicodelia más colorida y ácida.

El productor Dave Fridmann, todo un experto en esto de los sonidos etéreos y que ya trabajó con The Flaming Lips (la otra banda más actual con la que se les asocia), ha debido pasárselo pipa arreglando las canciones de unos músicos que ofrecen tantísimo viaje psicótico. El ritmo trotón con el que abren el disco en “Be Above It” empieza justo donde lo dejaron los Beatles en “Tomorrow Never Knows”, toda una declaración de intenciones. Y lo que le sigue, “Endors Toi” es una golosina: un auténtico bofetón multicolor que enseña, además, qué nivel de calidad tiene ese batería sacado del conservatorio. Un puto fenómeno que se pasa por el forro el tempo de unas canciones que, gracias a él, ganan hasta el infinito. Canción tremenda sin estribillo y que te noquea para dar paso a otra perlita muy en la onda de The Flaming Lips. Y se suceden canciones chulísimas, como esa “Music To Walk Home By”, pero son las tres siguientes con las que tocan techo (“Why Won’t They Talk To Me”, “Feels Like We Only Go Backwards” y “Keep On Lying”), las que forman un tridente que ríete tú de Messi, Villa y Pedrito. La primera, una de las canciones del año, es todo un homenaje al pop de estribillo repetitivo pero nunca cansino; la siguiente, otra burrada beatleniana de melodía casi olvidada; y la tercera, una auténtica jam session incisiva al más puro estilo The Doors. Y todo esto antes del atípico single, “Elephant”, otro derroche de huevazos y de ritmo imposible que se hace tremendamente atractiva. Chocaba mucho al principio, pero a cada escucha mejora.

Cierran el disco “Nothing That Has Happened So Far Has Been Anything We Could Control”, otro viaje por las autopistas de la hiriente psicodelia y “Sun’s Coming Up”, un nuevo intento de parecerse un poquito más a los añorados Fab Four con esa voz clavadita a la de Lennon. Ay John, qué lástima que no puedas disfrutar de una banda como Tame Impala

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