The Black Keys – Turn Blue

The Black Keys

Turn Blue

Nonesuch Records | Web oficial
12 de mayo, 2014
Akron, Ohio, Estados Unidos
Rock, Blues, Garage

Artistas similares:
The White Stripes | Jack White | Led Zeppelin

6.0

Puedes escucharlo:
Spotify | Deezer


El dúo de blues-rock más famoso del mundo edita su noveno álbum de estudio tras el escandaloso (y justificado) éxito de “El Camino” (2011). Superada la barrera del garaje lo-fi que acabó con “Brothers” (2010), ya se les puede tratar incluso de stadium-rock… o lo que os dé la real gana.

Personalmente no entiendo el criterio de Pitchfork a la hora de valorar este nuevo movimiento de los de Ohio. Quizás se han hecho demasiado famosos para ellos. Por suerte, la fama del dúo (trío ya si contamos la reincidencia de Danger Mouse) supera la trascendencia que este importante medio pueda tener sobre lo que ellos deben considerar como algo ya mainstream. El caso es que aun girando un pelín el timón hacia algo más suave, con menos músculo (el título del disco ya es una pista), e incluso no llegando a la calidad de su predecesor, este “Turn Blue” es otro pepino en su dilatada carrera musical. Pero si es que hasta el poco esperanzador single de presentación, “Fever”, gana enteros a medida que sumas escuchas, no sé si por la simpleza de ese teclado, la saturación del bajo, o qué hostias. Exactamente igual ocurre con “10 Lovers”.

Y sí es cierto que hay baladas o medios tiempos, pero qué coño, ¿acaso no lo llevan haciendo desde su debut? La que da nombre al disco es preciosa, por no hablar de esa barbaridad titulada “Waiting On Words”, que te eriza la piel con esos riffs marca de la casa. Hay un par de temas que, es cierto, no están a la altura. “It’s Up To You Now” se le daría mejor a Jack White, y “In Our Prime” llega un poco a saturar con este nuevo rol triste de Dan Auerbach (cosa que arregla con la optimista “Gotta Get Away” para cerrar). Pero si hay algo por lo que este “Turn Blue” merece la pena y justifica un puñado más de temas a su alrededor, son “Bullet In The Brain” (nuevo intento de “Little Black Submarines” con casi igual resultado) y, sobre todo, “Weight Of Love”, una intro donde son capaces de resumir una discografía entera en “sólo” siete minutos, con tantas subidas de intensidad como bajadas, y con un solo de guitarra final que quita el aliento.

Tristes o felices, The Black Keys son palabras mayores. Pitchfork debería asistir a más conciertos suyos y dejarse de gilipolleces.

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