The Crookes – Hold Fast

Con el “revival” musical de los años 60 por bandera, y aderezados con ligeros toques más actuales que pueden recordar a grupos como Two Door Cinema Club, The Crookes nos presentan su segundo disco en dos años en lo que es un ritmo más que prolífico.

Hold Fast es un disco que rebosa elegancia. Es como si pudieramos revivir a los Smiths hoy día, cargado de una lírica preciosa y unas melodías cuidadas hasta el extremo. Pero con “Afterglow” la primera canción nos podemos llevar a engaño, pues ese ritmo animado y su estribillo cargado de “oh, oh, oh” nos puede hacer pensar que estamos ante otro grupo sacado de las páginas de la NME. Pero a partir de “Maybe in the Dark” su música da un giro hacia esos estilos añejos de los que hablaba con anterioridad. Palmas acompañanan a la canción de fondo en determinadas partes de su estructura, otorgándola así un mayor empaque.

“Stars” nos lleva directos a un baile de instituto americano en los años 60, con la voz de George Waite bajo los efectos de un eco típico de aquellas canciones de los Everly Brothers. Y de aquí pasamos al intimismo casi acústico de “American Girls” y su introducción que desemboca en un viaje por las carreteras de la América profunda a ritmo de canción tradicional para escuchar mientras conduces. Por supuesto, todo ello sin olvidarnos del sonido sesentero que tan bien han sabido trabajar los de Sheffield. “The Cooler Thing” tiene ese principio a medio camino entre Elvis y Queen con su “Crazy Little Thing Called Love” pero no puedes dejar de mover los pies mientras suena. Probablemente, sea el tema más “oldie” de los que componen el disco.

La canción que da título al disco, “Hold Fast”, vuelve a acelerar el tempo de las cosas. Guitarras mucho más rápidas, una batería persistente a lo largo de todo el cuerpo de la canción y un resultado tan bueno como cualquier canción de Mando Diao. Especial atención merecen los coros en el estribillo, llegando a tesituras nada habituales en los mundos del indie. “Sal Paradise” es un regalo a los oídos. Una canción para un atardecer en una playa desierta, dejando que la brisa del mar te acaricie la cara. A esto me referia cuando hablaba de la elegancia del disco, al buen hacer en la parte musical y lírica de la banda. Cantada en un tono suave, sin elevar la voz prácticamente y con el acompañamiento costante de una electroacústica, es sin duda la canción más bonita del disco. “Sofie” sigue en la misma línea prácticamente, aunque con un toque más de electricidad a las guitarras y un estribillo pegadizo, de esos que te anima a mover la cabeza a un lado y al otro.

Vuelve el recuerdo a The Smiths con “Where Did Our Love Go?” y es que resulta imposible no imaginar a Morrisey poniendo voz a estas letras, con esas guitarras de fondo. Tal vez resulte pesado leer tantas veces este tipo de comparaciones, pero os aseguro que me han sonado completamente al grupo de Manchester. “The I Love You Bridge” es otro tema casi desnudo, voz y guitarra a lo largo de toda la canción, sin más acompañamiento. El broche final lo pone la calmada “Collecting Skies”, acertado tema para cerrar ya que aglutina todas las virtudes del grupo, a excepción de cuando se ponen más acelerados con la guitarra.

En definitiva, un disco que gustará a aquellos que disfrutan de esta revisión de la música de los años sesenta e incluso a aquellos seguidores de The Smiths en los que se pueden ver reflejados estos Crookes y que si bien ya han pasado por el FIB de este año, esperamos poder volver a verles de gira por nuestro país en un formato de sala, pues seguro que su música se puede apreciar mejor que en un gran escenario festivalero. Un nombre a tener en cuenta de cara al futuro de la música.

 

 

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