The Helio Sequence – The Helio Sequence

The Helio Sequence, "The Helio Sequence" (2015), album art, 500px

The Helio Sequence

The Helio Sequence

Sub Pop | Web oficial

22 de mayo, 2015
Portland, Estados Unidos
Pop, Indie Rock

Puedes escucharlo:
Spotify | Deezer


Llegados a la edad del pavo, con dieciséis años a sus espaldas, The Helio Sequence parecen dispuestos a reiniciar la partida. Brandon Summers y Benjamin Weikel se han disfrazado de novatos, poniendo título homónimo al sexto largo de su carrera, para poner rumbo a una nueva dirección. Aunque por el momento no se divisa la isla del tesoro, parece que efectivamente, ahora el viento sopla más ligero y la temperatura oscila en las máximas, dejando atrás los paisajes fríos y crudos que marcaron sus últimas referencias.

“Oh, I’m looking for a new direction. Oh, I’m looking for another way” canta Summers en “Battle Lines”, el corte luminoso que abre el trabajo, susurrándonos la necesidad de cambiar de rumbo. Lo cierto es que, aunque se notan diferencias con aquel sobresaliente y otoñal “Negotiations” (2012), más que un gran cambio, el dúo de Oregón ha actualizado los ejes de su propuesta, manteniendo el delicado sonido de las guitarras, las capas de psicodelia y la maestría de Weikel en la batería. Para no caer en la trampa de la reflexión excesiva, el dúo decidió seguir las reglas del “juego de las canciones”, una competición habitual entre las bandas de la escena de Portland, que consiste en gravar en un solo día veinte composiciones. Al final de la jornada, todos los participantes se reúnen para escuchar el resultado, seleccionar lo mejor y lo peor y tomar unas cervezas. Un mecanismo democrático que evita las dudas, repartiendo la responsabilidad de elegir los diez cortes del trabajo a sus amigos, familiares y seguidores.

Y si algo han logrado es aparcar momentáneamente la crudeza que impregnaba su último disco, acercándose más al sonido de “Keep Your Eyes Ahead” (2008), aunque con más sintetizadores que guitarras. En “The Helio Sequence”, los matices vocales -incluyendo ligeros falsetes en “Red Shifting”, “Leave or Be Yours” o “Inconsequential Ties”– se vinculan con los arreglos electrónicos emergentes en “Phantom Shore” o “Deuces” para ensamblar los diez temas que integran un álbum que, muy a su pesar, puede terminar resultando algo monótono.

Así las cosas, pese a las loables intenciones, Summers y Weikel se han quedado a medias. Y eso a pesar de sacar brillo a su genuino pop melancólico con “Stoic Resemblance” y “Upward Mobility”, las dos canciones que mejor expresan el argumento del trabajo, preguntando y exclamando por sus anhelos, o la sutileza romántica de “Never Going Back”. Pero, aun siendo una propuesta exquisita que denota esfuerzo, creatividad y veteranía, les falta bastante para realizar ese giro estilístico que parecen anhelar.

 

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