The Libertines – Anthems For Doomed Youth

The Libertines, "Anthems For Doomed Youth" (2015), album art, 500px

The Libertines

Anthems For Doomed Youth

Virgin EMI Records | Web oficial

11 de septiembre, 2015
Londres, Reino Unido
RockPunk

Puedes escucharlo:
Spotify | Deezer 


Parecía imposible, tras más de una década, que Carl Bârat y Pete Doherty volvieran fusionar su talento. Pero en el año de los regresos, ellos no podían faltar y he aquí el tercer trabajo de The Libertines. El tiempo ha pasado y lo que ahora nos ofrecen poco se asemeja en lo que habrían firmado si su carrera no se hubiera detenido repentinamente. No obstante, han sabido gestionar bien los pros y contras para sacar un “Anthems For Doomed Youth” que define los ejes de una nueva etapa.

¿Qué sería de Zape sin Zipi? ¿Y de Filemón sin Mortadelo? En el mundo de la música podríamos citar un buen número de ejemplos similares pero sin duda el de Doherty y Bârat es algo más que paradigmático. Si bien es cierto que los dos firmaron algunos dignos trabajos, tanto en solitario como al frente de Babyshambles y Dirty Pretty Things respectivamente, siempre faltaba esa pieza que hacía que el engranaje no rindiera a la máxima potencia. O al menos, eso nos parecía. Cuando el primero dejó de alimentar portadas de tabloides y el segundo fue capaz de zanjar las viejas reyertas que lo enfrentaron a su amigo, llegó el momento de empezar a sentar cabeza. Después de muchos rumores y pocas certezas, la banda se volvió a juntar para realizar una gira el pasado 2014 que ya hizo presagiar la publicación de material nuevo.

En “Anthems For Doomed Youth” los británicos no han querido partir desde el punto en el que lo dejaron. Habría sido una estupidez. Por lo que se han limitado a reinventar su formula, añadiendo todas las influencias recogidas a lo largo de estos once años de divorcio. No cabe duda que han perdido aquel ritmo punk garagero y frenético que impregnó “Up The Bracket” (2002). Tampoco encontramos el punch irreverente de “The Libertines” (2004). Su propuesta es ahora más pausada e introspectiva. Obedece a un generoso esfuerzo por reflejar que, a pesar de todo, han madurado, en lo personal y en lo artístico.

Grabado en los Karma Sound Studios de Tailandia, país en el que el ex de Kate Moss se sometió a un esperanzador proceso de rehabilitación, y producido por Jake Gosling, -en cuyo currículo figura haber trabajado con Ed Sheeran– el álbum empieza con una Barbarians que agita el ánimo con un rock pausado que deja buen sabor de boca. Le sigue una “Gunga Din” salpicada de reggae aromático -que mira de reojo a esos The Clash con los que fueron comparados en sus primeros pasos y que, al mismo tiempo, nos remite al “Let It Reign” que firmaron este mismo año Carl Bârat And The Jackals-. A partir de ahí, altos y bajos con momentos contemplativos de altura (“Anthem For Doomed Youth”, la tierna “You’re My Waterloo”, “The Milkman’s Horse” o “Dead For Love”, que echa el cierre), y otros más afines a sus primeros tiempos (“Belly Of The Beast”, “Heart Of Matter” y “Glasgow Coma Scale Blues”).

Era previsible que The Libertines no iban a volver con la misma fuerza que les empujó a convertirse en uno de los grandes renovadores del rock alternativo. Pero acallando las malas lenguas que ponían en entredicho sus posibilidades, este tercer disco debería ser interpretado como la antesala para una nueva etapa en la que, crucemos los dedos, los londinenses pueden exprimir todo el jugo creativo que atesoran sus dos líderes. Tiempo al tiempo.

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