The Raveonettes – Pe’ahi

The Raveonettes

Pe’ahi

Beat Dies Records | Web oficial
22 de julio, 2014
Los Ángeles, Estados Unidos
Indie, Noise-pop, Shoegaze

Artistas similares:
Dum Dum Girls | Ringo Deathstarr | Veronica Falls

8.0

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Sune Rose Wagner y Sharin Foo han dado la nota este verano. De la noche a la mañana, los seguidores de The Raveonettes se enteraron de la publicación de un nuevo disco. A muchos les pilló en la playa – probablemente bailando a escondidas cualquiera de esas joyas que suenan en el chiringuito- sin apenas tiempo para reaccionar. Con nocturnidad y alevosía sí, pero únicamente en lo que se refiere a la promoción. Y es que este no es para nada un álbum hecho con prisas, sino más bien, todo lo contrario.

Pe’ahi” hace referencia a una remota zona situada al norte de la isla de Maui (Hawaii), conocida por sus olas excepcionales. Un lugar en el que el tiempo se detiene, los traumas afloran y el pasado se vuelve antagónico. Un sitio en el que hay que estar siempre con los ojos abiertos puesto que los peligros acechan sin tregua. Y es que al igual que ya sucediera con el injustamente criticado “Observator” (2012), el séptimo trabajo de la pareja danesa se nutre de las depresiones, los traumas y las adicciones varias que Wagner experimentó mientras se dedicaba a componer sus canciones.

Con este álbum, la pareja recupera parte de la densidad noise de “Lust, lust, lust” (2007), acrecienta su amor por el espíritu surf de la costa californiana (donde ambos han fijado su residencia) y añade más instrumentos y efectos. No obstante, persisten en dibujar escenarios oscuros y paisajes angustiosos para dar salida a recuerdos dolorosos. Otro ejemplo para entender hasta qué punto la música puede canalizar las emociones del ser humano, sobretodo las negativas, cicatrizando las heridas que la vida nos deja.

Endless sleeper” -con un ritmo inicial calcado al de “Break on through (To the other side)” de The Doors– abre un álbum que gira sobre dos ejes principales: el lastre psicológico que dejó en el compositor la muerte de su padre alcohólico en las navidades del año pasado, por un lado, y la fascinación que la pareja siente por la cultura musical nacida en las costas del Pacífico, por el otro. Aún así, The Raveonettes no beben directamente de los Beach Boys, ni del ritmo clásico de la cultura surfera de los Estados Unidos. Su sello sigue siendo, a pesar de algunas variaciones, el de siempre.

Y qué mejor forma de calibrar emociones que con una buena dosis de shoegaze. La potencia de “Sisters” combina la distorsión de la guitarra con la dulzura del arpa para recrear una atmósfera tan angustiosa como bucólica. Y en este largo viaje, nos encontramos pequeñas perlas de la talla de “Killer in the streets”, “The rains of may”, “When night is almost done” -con la tierna voz de Sharin liderando unos coros que vienen y van– o “Z-Boys”, en la que un silencio enmascarado, de aproximadamente un minuto, sirve para fusionar lo que podrían haber sido dos canciones.

Y para recordarnos que todo termina, lo queramos o no, la certera “Summer ends” cierra un álbum que nos sigue mostrando que la vida es eternamente agridulce. Si no somos capaces de sortear las olas, estas pueden terminar golpeando nuestras conciencias dejando a la intemperie los recuerdos más dolorosos.

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