The Shins – Port of Morrow

The Shins publican su cuarto álbum de estudio, Port of Morrow, tras años de silencio e incertidumbre. ¿La espera habrá merecido la pena después de más de 1800 días sin material nuevo?

Los chicos de Albuquerque, con James Mercer (cantante y líder de la banda) a la cabeza, que comenzarían su carrera musical en 1996 están de vuelta con su estilo sencillo pero con gran profundidad, el mismo que han demostrado a lo largo de 3 LPs que nos han dejado anonadados según se publicaban. Su primer trabajo se tituló Oh, Inverted World (2001), y contó con una canción tan memorable que sirvió de primer single de la banda, como es “New Slang” (que aparecería en la película Garden State), o “Caring Is Creepy”. 2 años más tarde nos regalarían Chutes Too Narrow, aclamado enormemente por la crítica en general, ya que mejorarían aún más la esencia del grupo: grandes letras para canciones simples pero que se sienten completas (y que en realidad lo son). Nos trasladamos a 2007, y apaga y vámonos. Wincing the Night Away presentó canciones tan impresionantes como lo fueron “Australia”, “Phantom Limb”, “Turn On Me”, “A Comet Appears”… Resultó increíble comprobar como seguían estrujándose el cerebro para exprimir su fórmula y seguir sorprendiéndonos con temas pegadizos, muy agradables de escuchar, y en esta ocasión, más mágicos que de costumbre. El cantante (con gran parecido a Kevin Spacey para muchos), se soltó la melena y nos brindó con un disco excepcional que perdudaría durante 5 largos años para finalmente volver en 2012 a la palestra con Port of Morrow.

Este puerto que nos traslada a un día siguiente al que vivimos comienza y termina de una manera similar: de ligera forma desacertada. “The Rifle’s Spiral” y “Port of Morrow” son dos canciones que no representan el contenido del álbum bajo ningún concepto, y aunque forman parte del conjunto, y así lo completan, se encuentran a una enorme de las grandes joyas engarzadas en la parte central del trabajo. No se las puede considerar malas canciones para nada, pero en contraste con las estrellas que brillan con energía propia se sitúan, y nunca mejor dicho, a años luz. Pero no os preocupeis, éste es prácticamente el único aspecto negativo de este regreso tan esperado.

Metiéndonos de lleno en el álbum nos topamos con una obra maestra: “Simple Song”. 1er single oficial y la mejor carta de presentación que se podía imaginar. Lo primero que llama la atención es el título, y tal y como escuchamos ‘This is just a simple song’: se cubren de modestia al construír como ellos dicen, una canción sencilla, pero con una fuerza inusual. Una letra motivadora, con frases estelares como pueden ser ‘You feel like an ocean being warmed by the sun’ o ‘I know the things can really get rough when you go it alone’. La parte instrumental de la obra es magistral, y las voz de Mr. Mercer acompañada de esos coros es sencillamente escalofriante (y mucho más cuando te deleitas con alguna actuación en directo). The Shins hace fácil lo difícil, aquello que parece complejo lo traduce en un lenguaje claro y conciso, fácil de entender, simple (pero en ningún caso con connotación negativa). Llegan a la conclusión de que los problemas en la vida pueden descomponerse en tareas más sencillas, abstraen los datos para permanecer únicamente con lo esencial, y son esas notas musicales imprescindibles las que nos son dadas. Ocurre de igual manera en “It’s Only Life”, que sigue la misma estela que la canción antes mencionada, y con esto me refiero a unas palabras que en realidad son consejos que provienen de una muy buena intención, me refiero a un trasfondo de canción que te aclara algunas dudas existenciales que se pueden tener sobre la vida misma. Son sabios, y lo demuestran con hechos, cantando: ‘I’ve been down the very road you’re walking now, It doesn’t have to be so dark and lonesome, […] Well, I guess it’s only life. It’s only natural’. Es sólo la vida, no sintais la necesidad de complicarla por placer. Es natural y simple.

Estos dos temas junto con “No Way Down” y “Fall of ’82”, son lo que estaban esperando todo aficionado de The Shins, son 4 canciones espectaculares, llenas de valores y fuerza, una energía representada de diferentes formas y colores. En “No Way Down” nos sorprenden con un sonido mucho más alegre, algo que incluso nos podría recordar a “Australia” y que culmina con un estribillo a doble plato de batería que es una auténtica gozada. James Mercer se sigue superando con la escritura y con la interpretación vocal, y es que suenan tan bien, son unos temas que desprenden una inspiración tan fidedigna, que es inevitable sentirse regocijado. La guinda del pastel, el detalle más íntimo y encantador de Port of Morrow lo hallamos en “Fall of ’82”. En apariencia, y en consonancia con el resto de las canciones, parece un tema sin pretensiones, que suena sin más pero con grandes valores por descubrir en su interior, pero no es hasta pasado el ecuador de la canción cuando suena ese solo de trompeta: delicioso, tímido, adorable. Sólo dura 17 segundos, pero volvereis atrás para escucharlo una y otra vez. Es un gesto magistral, de auténtico maestro, que encaja a la perfección con el aroma del álbum. Suena nostálgico, pero esperanzador al mismo tiempo. ¿Difícil de conseguir? Ellos lo han hecho.

“Bait and Switch” y “40 Mark Strasse” completan un tracklist que escucharás una y otra vez. Algo detrás de ellas podemos situar a “September” y “For A Fool”, que aunque están compuestas con acierto, quedan por detrás de las obras maestras del álbum. De esta forma llegamos al fin de un disco que nos ha traído de vuelta a la figura de James Mercer por encima de todo. Él es el actor principal de la película, el alma de la misma, y sin él, todas estas palabras carecerían de sentido, ya que sencillamente no existiría esa música sobre la cual se ha escrito. Es un visionario y una persona muy especial, y nos lo demuestra en cada frase. Nos habla y nos ayuda, nos encamina hacia un lugar más agradable como es Port of Morrow. Nos dice en cada expresión y en cada sonido que la vida es un proceso perteneciente a la naturaleza, y por ello, es completamente antinatural alejarse de los placeres de la misma y arrugar un trozo de tela de seda, cuando por su propio sentido, liso y uniforme, sería perfecto.

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