The Ting Tings – Sounds From Nowheresville

Cuatro años después de lanzar su primer álbum, The Ting Tings vuelven al panorama musical con un nuevo trabajo titulado “Sounds From Nowheresville” abarcando una cantidad ingente de estilos y registros.

Este dúo británico está compuesto por Jules de Martino y Katie White, que será principalmente a quién escuchemos a lo largo de los 10 temas que componen el tracklist del álbum, aunque también se ha comercializado una versión extendida que añade 9 canciones, las cuales en su mayoría, remixes de temas que encontramos en este álbum, pero también nos encontramos, por ejemplo, con “Hands”, un single que se publicó en 2010 y que cosechó un gran éxito.

Los sonidos que provienen de Nowheresville son muy diferente entre ellos, y pasaremos de canciones melódicas donde la angelical voz de Ms. White adorna cada rincón de las mismas, hasta un estilo mucho más sinvergüenza y desenfadado (mayoritariamente en la primera parte del LP, la cual tiene muy, muy poco que destacar). Choca que el primer paso lo protagonice una canción titulada “Silence”, un prólogo construído como una función estrictamente creciente, y con esto me refiero a que los instrumentos se van sumando poco a poco a la fiesta, hasta que finalmente todos suenan juntos para crear un primer contacto muy prometedor y agradable. Se entiende perfectamente que los ampliamente nominados para una gran cantidad de premios, hayan decidido que este comienzo sea el segundo single oficial del álbum. El juego que desde siglos se han traído entre manos la música en general y el silencio es cuanto menos digno de mención, ya que muchos mantienen que no hay sonido más bonito que el silencio.

Siguiendo con el curso natural del listado de canciones, sinceramente, a partir de este momento, toda la esperanza que nos brindó “Silence” desaparece irremediablemente gracias a “Hit Me Down Sonny”, “Hang It Up” (primer single, con un ritmo demasiado desafortunado, muy poco inspirado gracias a esos pasajes de rap que no sintonizan en absoluto con el resto del contenido), “Give It Back” y “Guggenheim” que siguen la cola del cometa destinado a estrellarse que es ese “Hang It Up”. La filosofía de la banda es tal que así, saben hacer música, y lo saben hacer muy bien, pero puede dar la sensación de que pueden tomárselo un poco a broma, no como algo totalmente en serio, pero ellos han deseado hacerlo así. Aún así… las cosas se pueden hacer de una manera u otra, y con esto me refiero a que en sexto lugar nos topamos con “Soul Killing” que comparte esa sinvergonzonería con lo hasta ahora escuchado, pero sin lugar a dudas de un modo mucho más acertado. Posiblemente sea la mejor canción de todo el álbum, y para demostrar esa poca “seriedad”, durante los 3 minutos y 16 segundos que dura la canción, tenemos un sonido constante que bien podría ser una cama al ritmo de unos muelles que se mueven a la velocidad de un acto realmente apasionado, vosotros ya me entendeis. Pero esa idea es un elemento primordial en el tema, y rápidamente te encuentras siguiendo esa cadencia, ese tempo que te lleva a un estribillo donde la cantante te asombra con una interpretación vocal muy respetable, y también a unos bridges muy adictivos que concluyen con un tema muy acertado. Es curioso que en un mismo trabajo podamos encontrar un ejemplo de como “no” se debe construír una pieza musical, y como “sí” se debe hacer una canción con el mismo estilo, por lo que no es para nada raro pararse a reflexionar durante un momento y realizar la pregunta: “¿es que no se dieron cuenta ellos?

El álbum en realidad podría dividirse fácilmente entre una parte rítmica, movida, que te invita a bailar, y en otra más tranquila, ligeramente experimental. Dicho esto, la canción que culmina con la primera parte de la escisión es “One by One”, posedora de sonidos electrónicos en el background, coros que suenan genial en el estribillo y un ritmo de nuevo muy sticky. Además, en el tercer cuarto de esta pieza, The Ting Tings logra sorprendernos con un pasaje que enlaza dos secciones principales de la canción, el cual sirve de preparación para el subidón que nos proporciona el último estribillo.

“Day to Day” nos muestra qué es lo que el grupo entiende por algo que se podría denominar una balada rockera y popera a partes iguales. Es un sueño de canción, y toda la culpa la tiene la rubia que sencillamente clava toda la canción, y es que si cierras los ojos por un segundo, aquí un servidor ve un color rosa pálido muy agradable, que bien podría ser ese sol que nos encontramos en la letra y es que como el mismo tema dice, día a día, perdemos y ganamos. El resultado final de esta octava canción es tan adecuado que al final se dan el lujo de dejarnos boquiabiertos con un inesperadísimo instrumento de cuerda. Pero si hablamos de abrir la boca y no poder cerrarla durante toda una canción, entonces estamos hablando de “Help”. Es realmente impactante el cambio de registro que podemos escuchar aquí, pero claro, quién no arriesga no gana, y ellos han arriesgado con un giro de 180 grados, y han ganado un premio que les dice que sigan por ese camino, que investiguen rinconces de su imaginación como lo han hecho en esta canción, y seguramente darán con aciertos como éste. De nuevo, in crescendo total, una guitarra que segundo a segundo se nota que va cogiendo confianza, autoridad. Y es que como no va a ser así con un estribillo tan demoledor, donde ese “ayayayaya” te eriza la piel al son de cada grito de ayuda. Cuando dábamos nuestros primeros pasos por el álbum, seguramente nadie se podría imaginar que al final encontraríamos esto. Y es que las cosas más inesperadas, tienen un sabor mucho más dulce.

Este Sounds From Nowheresville, puede entenderse como un paréntesis de reflexión, y no me refiero a que las canciones sean tan profundas que te hagan plantearte cuestiones existenciales, pero el último tema, “In Your Life” maneja un violín tan melancólico que te hace cuestionar qué sonidos hay en tu vida. Como cada persona tiene su vida, investigad más allá de la superficie para encontrar la respuesta, pero este dúo nos ha regalado su concepción de lo que entienden ellos por música, y para ellos la música es vida. Y la conclusión final es que encontramos una parte desenfadada que no cumple con el supuesto propósito que buscaba, y otra más seria, que da la sensación de que ha sido producto de un planteamiento y una meditación serena y pausada. Y es que al fin y al cabo, en la vida hay que pararse a pensar antes de hacer las cosas.

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