Travis – Where You Stand

Travis-2013

Travis

Where You Stand

Red Telephone Box | Web oficial
19 de agosto, 2013
Reino Unido
Post Brit Pop

Artistas similares:
Stereophonics | Starsailor | Suede

6.0

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Hubo un tiempo en el que parecía que Travis iban a ser una de esas bandas capaces de llenar estadios y copar las portadas de los grandes periódicos. Del mismo modo que cuando un Bruce Springsteen, unos Coldplay o unos U2 visitan ciudades como Madrid o Barcelona, y parece que todo el mundo vive esperando el evento, como si la vida en la tierra se tuviera que terminar al final de la última canción. Sin embargo, como si el tiempo se hubiera detenido de golpe y sin razón alguna, los de Fran Healy se fueron diluyendo en un charco invisible, del que jamás supieron salir del todo. Diluidos hace años en una aparente mediocridad, ahora nos devuelven la esperanza con “Where you stand” (2013), un trabajo que, sin ser una obra maestra, recupera su esencia y alcanza ese punto de madurez que llevaban años persiguiendo.

Con su álbum debut, aquel “Good Feeling” (1997) cuyo título ya trazaba unas buenas expectativas para el futuro, los escoceses consiguieron entrar con fuerza, principalmente en un mercado británico, que aún vivía bajo los efectos narcotizantes de la explosión del brit-pop. Un par de años más tarde llegó “The man who” (1999), un álbum que les confirmó como una banda que empezaba a tener ese punto de calidad que les situaba por encima del resto. Exquisiteces como “Writing to reach you” o “Driftwood” sonaron sin parar en millones de reproductores, radios y bares de medio mundo. Sin embargo, la excelencia les llegó con “The invisible band” (2001), otro título que, a la postre, resultó premonitorio de lo que iba a suceder años más tarde. “Sing” y “Side“, dos temas pegadizos como pocos se convirtieron en auténticos hits mundiales junto a otras canciones como la melódica “Flowers in the windows“, “Safe” o “Last train“. A partir de ahí, como si el éxito les hubiera sentado mal, empezaron una larga travesía por un desierto de luces y sombras, entre la indiferencia del gran público, y la falta de entusiasmo de buena parte de sus seguidores.

Ataviados con un traje de luto, en 2003 sacaron “12 Memories“. Un álbum muy influenciado por las letras oscuras y el anti-belicismo (en el año en que Estados Unidos y sus aliados empezaron una de las guerras más absurdas de la historia, invadiendo Iraq). El trabajo era más que correcto, pero no tuvo proyección a nivel comercial, y de un modo u otro, pasó sin sin pena ni gloria. “The boy with no name” (2007), con el éxito de “Closer“, pareció dar un respiro a los de Glasgow. No obstante, todo se quedó en una especie de espejismo. En 2008 decidieron abandonar la multinacional Epic, y se apuntaron a eso del “Do it yourself”, fundando su propio sello, Red Telephone Box, con el que lanzaron “Ode to J. Smith” (2008), otro trabajo que pasó más bien desapercibido por el mercado, a pesar de conseguir unas críticas bastante positivas.

Travis regresan, cinco años más tarde, con “Where you stand“. Publicado también bajo su propio sello, producido por Michael Ilbert (The Hives, Cardigans) y grabado entre Londres, Berlín, Nueva York y Noruega, el séptimo trabajo de su carrera parece querer volver a la esencia de sus años dorados. Y a pesar de que ninguna de las once canciones que integran el disco tiene potencial suficiente como para entrar en las listas comerciales, “Where you stand” tiene momentos excelentes gracias a un brit-pop bucólico, con delicadas gotas de folk, en el que la calidez y la sensibilidad se declaran amor eterno (“Mother“, “Moving“, “A different room“, “New shoes”) y otros más energéticos y vibrantes (“On my wall“). Con todo, parece evidente que Fran Healy y los suyos jamás volverán a repetir el éxito de “The man who” o “The invisible band“. Tal vez ese destino que en su momento creyeron reservado a ellos, no les correspondía. Quizás su futuro era otro. Posiblemente “Where you stand” sería su mejor trabajo, si nunca hubieran publicado los antes citados. De lo que estoy seguro es de que los chicos de Glasgow  merecen respeto y admiración porque, sencillamente, han sido capaces de volver a ser ellos mismos con un álbum de agradable escucha, correcto y muy sensato.

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