Two Door Cinema Club – Beacon

Cuando las primeras notas de “Next Year” comienzan a sonar, sabes que lo que te espera es muy diferente a “Tourist History”. Las luces de la discoteca se han cambiado por una cálida carretera o quizá por una playa y unos zumos de mango con el último sol de septiembre. ‘Llévame donde estés, en lo que te has convertido’. Y ese es el enigma a desvelar hoy, ¿en qué se ha convertido Two Door Cinema Club? ¿Hacia dónde van Alex Trimble, Kevin Baird y Sam Halliday? La respuesta la encontraremos donde apunta este faro con el que han bautizado a su segundo disco, “Beacon”.

Sólo dos años y medio han pasado desde que Two Door Cinema Club hypeara a medio mundo con “Tourist History”. Aquel álbum debut, lanzado en lo más crudo del invierno, llegaba con ritmos rabiosos y bailongos aderezado por urgentes guitarras y un regusto a post-punk. En condiciones muy diferentes ha llegado “Beacon”, acunado por las cálidas temperaturas del fin de verano y por las mieles de un éxito merecido. ‘Dancefloors’ como “What You Know” o “I Can Talk”, no se adivinan en este segundo trabajo, eso es cierto, pero eso no quiere decir que no estemos ante un discazo con mayúsculas. Porque “Beacon” lo es, desde ese comienzo con “Next Year” hasta los últimos compases de la canción de nombre homónimo al disco.

Una de las claves de este segundo álbum es la producción, que ha venido de la mano de Jacknife Lee. Este irlandés asentado en California, que ha trabajado con Snow Patrol, Bloc Party o The Hives, ha aportado gran parte de la personalidad de “Beacon”. Quizá no en la parte de la composición pura, música y letras, sino en la creación de atmósferas. Según las propias palabras de Trimble, Lee les ofreció la pieza que faltaba en cada una de las canciones. Fue importante también el lugar donde grabaron, en Los Ángeles, apartados de todo, en casa de Lee, con vistas a un pequeño cañón y, sobre todo, sin límite de tiempo para desarrollar su trabajo. Calma, bucólicas puestas de sol y el cálido clima californiano son los ingredientes pues de “Beacon”.

Es justo calma lo que necesitaban estos irlandeses después de no parar en mucho tiempo. Hay un antes de la llegada del hype: muchos conciertos y llamar a la puerta de sellos discográficos sin respuesta. Cuando la gente les señalaba como el nuevo fenómeno británico, amparados por Kitsuné, ellos ya se habían recorrido tres veces el Reino Unido de punta a punta. Una vez en la calle “Tourist History”, Trimble, Halliday y Baird no han conocido el descanso. Sólo tres meses de vacaciones desde 2010 y uno lo han invertido en grabar el nuevo disco. Buenos currantes estos chicos, cuyo nombre se inspira en la mala pronunciación de un cine llamado Tudor en su ciudad natal, Bangor (Irlanda del Norte).

Mucho morro torcido y caras largas me encontré antes de escuchar “Beacon”. Me esperaba lo peor y me encontré esta joya de once canciones. Entonces, ¿cuál es el problema de este segundo disco? Quizá no guste del todo ese tonteo con ritmos latinos, quizá la melancolía ha cobrado demasiada importancia, quizá el primer single, “Sleep Alone”, no haya sido la decisión más acertada. Aún así, no comparto ese sentimiento de decepción: la segunda parada de los británicos iguala, e incluso supera, a la primera.

Two Door Cinema Club se ha labrado su sonido en “Beacon” que, como expone Alex Trimble -voz principal y composición-, les identifica completamente, desde un punto de vista personal. Se adivina en las letras, donde hay plasmada mucha vivencia como es el caso de “Pyramid”, que narra ese día libre que tuvieron en la gira en México en el que fueron a visitar las míticas pirámides de Teotihuacán. También encontramos aquel viaje por California a Las Vegas de Trimble en “Someday” o esa sensación de nostalgia y axfisia de “Settle”, cuando se vieron obligados a mudarse a Londres desde Bangor. Mucho más maduro, “Beacon” abre con la gran “Next Year”, para seguir con “Handshake”, la disco “Wake Up”, la redonda “Sun” o la espectacular “Someday”, quizá mi favorita del disco. Estas cinco canciones ya te dibujan una sonrisa en la boca y se te hace complicada la tarea de escoger una. Y todavía no hemos llegado al single, “Sleep Alone” con cuya elección como tema de presentación no comulgo. Suele ocurrirme, pero es, sin duda, la más cercana a su primer trabajo y ya sabemos que a las discográficas no les gusta arriesgar. Siguen a esta primera mitad sorpresas como los violines de “The World Is Watching” o “Settle”, para llegar a ese campo de flores bautizado como “Spring”. El cierre viene de la mano de “Pyramid”, otra de mis predilectas, y “Beacon” que no sólo da nombre al álbum, sino que se convierte en la perfecta última página de este libro con un faro como protagonista.

¿A dónde se dirigen pues Two Door Cinema Club? Incierta es la respuesta, lo más evidente sería decir que a asentarse como uno de los máximos exponentes de la música británica. Hacia un sonido propio, hacia la creación y la realización del artista como máxima de las ambiciones. ‘El faro me está llamando, la luz que nunca muere, reflexiones sobre el mar que arrojan una sombra en el cielo’. Queda mucho camino pero, por el momento, nada que mejor que sentarse en el coche, dejar que otros conduzcan, cerrar los ojos y dejar que “Beacon” nos guíe.

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