Wild Beasts – Boy King

Wild Beasts

Boy King

Domino Records | Web oficial

12 de agosto, 2016
Kendal, Inglaterra, Reino Unido
Pop, Synth Pop, New Wave

Puedes escucharlo:
Spotify | Deezer


Quinto larga duración ya de estos ingleses que no faltan a su regular cita de disco cada dos años. Y ojo, que dejaron el pabellón bastante alto con su anterior “Present Tense” (2014).

Cómo son las cosas. El resultado final de este, a priori, esperado lanzamiento se veía venir gracias a unos adelantos poco inspirados, justo lo contrario a lo que esta misma banda nos tenía acostumbrados. Así pues, “Get My Bang” abrió la lata de los malos augurios, un mal escogido single sin gracia y decepcionante. Pero oye, igual era un poquito de llamar la atención en plan “eh, cambio de registro, pero seguimos molando”. No, no mola. Menos mal que luego presentaron “Big Cat”, que sí está dentro de los registros conocidos y suena de lujo. “Celestial Creatures” es la otra gran noticia de estas cuatro canciones, algo más movidita y también con gracia, una especie de R’n’B moderno y de piel blanca. Y luego, cuando crees que el primer single fue mala idea, van y se sacan de la chistera “Tough Guy”, un rollo de canción con guitarras estridentes entorpeciendo esa delicadeza a la que estábamos familiarizados. Claro, aquí pasa algo raro, sobre todo cuando notas que ya conoces medio disco y la esencia de los auténticos Wild Beasts no aparece.

Efectivamente y sí, las señas de identidad de una de las bandas más sofisticadas y exquisitamente sutiles del pop actual, o desaparecen, o se diluyen durante prácticamente todo este “Boy King” en un intencionado giro hacia lo salvaje, hacia el músculo, hacia el sudor. El álbum al completo está descaradamente sobreproducido: hay distorsión tanto de guitarras como de teclados (¿qué hostias es ese popurrí titulado “Eat Your Heart Out Adonis”?), hay voces con vocoder, hay ritmos contundentes… ¡¡hay hasta gruñidos!! Es que me atrevería a decir que sólo “Dreamliner” es la única canción 100% reconocible, una preciosidad que sí explota las virtudes de una banda (con esa maravillosa voz de Hayden Thorpe) que era capaz de ponernos el vello de punta en discos enteros.

“Boy King”, que ellos mismos han definido como un giro hacia la masculinidad (vaya cagada), es capaz de salvar los muebles porque son tan buenos que ni intentando hacer las cosas mal, por tres o cuatro canciones que, cuando destacan lo hacen a lo bestia (hay que meter aquí a “2BU”), y por ese extrañísimo, seductor y desnudo experimento final de 20 minutos plagado de demos que bien podría haber significado un simple EP. Eso se habría llevado hasta nota. De calle, lo mejor de un disco altamente decepcionante.

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