Wild Nothing – Nocturne

Wild Nothing, "Nocturne" (2012), album art 500px

Wild Nothing

Nocturne

Discografica | Web oficial
28 de agosto, 2012
Blacksburg, Virginia, Estados Unidos
Indie rock, Indie pop, Dream pop

Artistas similares:
Beach Fossils | Diiv | Real Estate

7.0

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Lo que hizo Jack Tatum (líder único de Wild Nothing) en ese debut para recordar, “Gemini” (2010), fue aunar en un solo disco y con gusto exquisito la melancolía atemporal de lo retro con el sonido más fresco e independiente. Es tan indie que lo vamos a convertir en la mascota de nuestra revista.

Tras giras y reconocimientos, la banda se vuelve a disolver para dejar a Tatum en su propio laboratorio, donde esconde bajo llave el secreto del pop. Si bien hay gente que habla de que el lo-fi es una mera excusa modal para ocultar carencias, en este “Nocturne” se ha eliminado a conciencia ese gustillo por la baja fidelidad. Así pues, todo el disco, aun con reminiscencias al pasado, ha dado un salto tanto en calidad sonora como en cronología, que a ratos los llega a emparentar con bandas como Cut Copy o The Tough Alliance (“This Chain Won’t Break”, “Nocturne” y, sobre todo, “Paradise”). Limpios y cristalinos ahora no se andan con tonterías ni dan la sensación de rellenar algunos huecos, sino que toda pieza está donde debería estar. Todo encaja.

El synth-pop a lo M83 que también gastaban en los inicios sigue aquí presente con una delicadeza aún más refinada. “Through The Grass” es la más evidente, pero uniéndola con el otro extremo más etéreo que también practican los de Anthony González tenemos “Midnight Song” (casi City) o “Only Heather”, la cual no desentonaría en un recopilatorio de dream-pop donde estarían los himnos de Beach House y The Pains Of Being Pure At Heart. Para rizar el rizo, “The Blue Dress” recuerda, y mucho, a los primeros The Cure. Y, por si fuera poco, la canción que abre el disco, “Shadow”, tiene mucho de los nuevos invitados a la fiesta, DIIV, donde las capas se suceden en favor de la fragilidad y melancolía. Meticuloso hasta lo enfermizo, en “Nocturne” suenan detalles impagables que son los que lo convierten en uno de los discos del mes: los coros de la propia canción que da nombre al álbum; el meloso sinte en “Rheya” que, unido a esa guitarra a lo Jamie Smith (The XX, atención al mes que viene), suena sí o sí a despedida; el momento subidón (si a eso se le puede llamar así) en “Paradise” que nos hace levantarnos pero sin dar saltos… Jack Tatum lo tiene todo controlado y se nota.

Para definir a Wild Nothing hemos recurrido a una buena cantidad de importantes bandas. Buen asunto si tenemos en cuenta que, como sigan así, vamos a empezar a usarlos a ellos como referencia, no sólo de los siguientes que vengan, sino de los propios mencionados. Ahora sí, grandes.

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