Youth Lagoon – Woundrous Bughouse

Youth Lagoon

Woundrous Bughouse

Fat Possum Records | Web oficial
5 de marzo, 2013
Boise, Idaho, Estados Unidos
Dream pop, Lo-fi

Artistas similares:
Panda Bear | MGMT | Grimes

7.5

Puedes escucharlo:
Spotify | NPR


Hay músicos que tienen la capacidad de transportarte a mundos en los que sólo existen sus reglas. Trevor Powers es uno de ellos. Este joven procedente de California lleva años componiendo las intrincadas melodías que salen de su retorcida mente. Se define como un ser hiperactivo, sólo consiguiendo controlarse a sí mismo cuando la música hace de vía de escape de sus pensamientos. Es por ello que todo lo que brota de este chico derrocha arte y complejidad por los cuatro costados.

Youth Lagoon, como él ha llamado a su proyecto musical, comenzó a gestarse en 2010. “The Year Of Hibernation” fue su disco debut y en él ya pudimos empaparnos de esas atmósferas sonoras intimistas que caracterizan al músico americano.  El título del debut no fue casualidad porque en él se nos mostraba a un Trevor un poco evadido, escondido en la comodidad de la producción casera del disco. Tres años después, el polluelo sale del cascarón después de haber madurado algunas ideas. El universo metafísico, la relación entre cuerpo y mente, el miedo a la muerte y vaya uno a saber qué más, son algunos de los temas que han revoloteado por la inquieta cabeza de Trevor, dando lugar a su segundo y exótico disco “Wondrous Bughouse”.

Como explica Powers en una entrevista, “bughouse” es un antiguo término que viene a significar algo como “asilo insano”. La preocupación por la fragilidad del ser humano y su inevitable desaparición es el hilo que conduce gran parte de este disco. Ya en la instrumental “Through Mind And Back” se desprende todo ese halo de angustia. Sin embargo, Youth Lagoon tiene la magia de mezclar ese lamento con melodías pop que alzan el volumen para llamar nuestra atención cuando caemos en el limbo de su música. Es el caso de Mute, que con sus diferentes partes roza la cima compositiva de Trevor, transportando al oyente a cada uno de los rincones representados en la portada del disco.

Las alienadas melodías a base de sintetizador y juegos instrumentales son otro de los pilares de las canciones de este disco. Los inicios de “Attic Doctor” así lo demuestran, una vez más diseccionando la canción en diferentes fases, cada una más o menos instrumental. Hay muchos pasajes que recuerdan a los Animal Collective, debido también a la influencia del productor Ben Allen con el que Trevor ha contado para su segundo disco.

Pero seamos claros, aquí nada suena a otra cosa que no sea Youth Lagoon. En “The Bath” volvemos a encontrar esas atmósferas ensoñadoras, que te hacen despegar los pies del suelo. “Pelican Man” es otro de esos viajes en constante ascenso, con unos teclados insistentes que acaban por mezclarse con una saturación de sonidos de dios sabe qué.

“Dropla” es otra de esas canciones que parecen cuatro. Pequeña introducción con apenas susurros de Trevor para interpretar una de las letras que mejor definen lo que “Wondrous Bughouse” nos quiere decir. El éxtasis del disco se alcanza en esos estremecedores “you’ll never die”. Cuando cesa toda esa vorágine, vuelve la calma con esa inolvidable melodía.

En la recta final del disco encontramos canciones imprescindibles como la delicada “Third Dystopia”, mucho más digerible que los cortes más experimentales del disco como “Sleep Paralysis”. Cuando parecía que ya no íbamos a salir de este bucle de melodías un tanto agobiantes llega “Raspberry Cane” para poner la nota de color a este “Woundrous Bughouse”. No deja de tener ese poso amargo pero hay en Trevor otra aptitud a la hora de cantar y el final es marca de la casa. Cierra el disco “Daisyphobia”, dejando bien claro que este es un disco para la evasión más absoluta.

“Woundrous Bughouse” requiere dejar a un lado la impaciencia y sumergirse de lleno en la vorágine de sonidos que se mezclan en todos y cada uno de los cortes del disco. El “siempre difícil segundo disco” de Youth Lagoon ha cumplido con nota y viene a suponer el afianzamiento de un genio de la experimentación más enrevesada, con un sonido que no puede ser más personal. Y, a todo esto, Trevor tiene veintitrés años.

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