Entrevista con Triángulo de Amor Bizarro

Triángulo de Amor Bizarro suma y sigue. Después de haber firmado con “Victoria Mística” (Mushroom Pillow, 2013) uno de los mejores álbumes del pasado año, y justo cuando cumplen una década de trayectoria, los gallegos se encuentran inmersos en una gira que los lleva, principalmente, por pequeñas salas de toda España.

Además recientemente han participado en el programa televisivo “Un lugar llamado mundo”, dónde se lo pasaron a lo grande compartiendo experiencia con La Mala Rodríguez y Raimundo Amador. Y por si todo esto no fuera suficiente, este mes de abril han recibido, por segunda vez en su carrera, el Premio UFI en los Indie-O-Music Awards Mexicanos, que los distingue como el mejor grupo español. De todo esto y algo más hablamos con Isa Cea, bajista y vocalista de la banda más bizarra de la escena musical española.

– En diez años solo tres trabajos publicados. ¿Hay algún motivo que explique el porque no habéis sacado más material?

Bueno, tampoco es algo que tengas demasiado programado. Al final estás siempre un poco a expensas de tener una buena idea, y de que te emocione lo que estás haciendo. En resumen, de poder juntar suficiente material con el que sacar algo de lo que puedas estar lo bastante orgulloso. Y así las cosas, nos cuesta tres años por disco (ríe). A fin de cuentas lo más importante es estar seguros y sentirnos motivados para sacar un trabajo.

– Parece que buena parte de la escena musical independiente española sigue las tendencias que marcan grupos como Lori Meyers y Vetusta Morla. Vosotros os mantenéis firmes con un estilo nada comercial que, sin embargo, gusta cada vez a más público. ¿A qué factor atribuís el éxito de vuestra música?

Es nuestra forma de entender la música. Sobre el hecho de ser más comerciales o no, en el fondo es algo que decide la gente. Nosotros nos dedicamos a hacer música, y los grupos que admiramos son aquellos que siempre siguieron su propia línea, dejando de lado las modas. Por supuesto que nos gusta llegar al máximo posible de público. Cuantas más personas nos sigan, mejor.

– La crítica musical se puso de acuerdo, de forma unánime, al considerar “Victoria Mística” como uno de los mejores discos del pasado año. ¿Cómo os tomáis ese recibimiento? ¿Puede que “Año Santo” hubiera merecido más elogios?

Para nada. Yo no soy nadie para juzgar lo que a los demás les parece lo que yo hago. Que tenga una buena acogida y que las críticas sean positivas ya supone para nosotros una gran recompensa. Sabemos que hay muchos grupos y sacar adelante un proyecto es difícil. Cuando lo has hecho y te apoyan de esta manera, ¡es la ostia! Estamos muy contentos y sabemos que es todo de corazón. Nuestra influencia para ese tipo de cosas es cero. Después de sacar un disco, nos volvemos para nuestra aldea y desconectamos de todo. Cuando ves que todas las críticas son tan buenas y que a la gente le gusta lo que has hecho no se puede hacer otra cosa que estar muy agradecidos y satisfechos.

– La portada de “Victoria Mística” es una deformación del cuadro “Lucha de San Jorge y el Dragón” de Rubens. ¿Tiene algún significado?

Cuando nos pusimos a pensar en la portada, teníamos en mente algo cromático que pudiera captar toda la intensidad. Vas haciendo un poco el disco conforme lo vas terminando y la portada tiene que englobarlo todo. No se nos ocurría nada, y empezamos a ver directamente obras de arte. De repente nos encontramos con esta pintura de Rubens y nos encantó. Sabíamos que resumía muy bien el mensaje del disco, aunque no teníamos claro como hacerlo. De repente como que te encuentras con unos objetos que funcionan bien entre ellos, un poco de cromatismos, colores y un poco de cachondeo. Hablamos con Diego Delgado, que es un amigo y un excelente diseñador gráfico que conocemos desde hace mucho, y le pedimos que nos hiciera algo. Si lo dejábamos así o hacíamos algo, porque era una responsabilidad. Y digamos que lo ajustó a la perfección. Encantados con Diego y con Rubens. Quedó genial.

– Sin hacer uso del típico discurso de panfleto revolucionario, sois una de las formaciones más comprometidas de la escena nacional. ¿Hay un discurso político?

Para nada es nuestra intención ser abanderados de ningún movimiento. Al final hablamos un poco de lo que nos rodea, de la presión política que hay ahora que es lo que más influye en la realidad de todos. Pero también terminas hablando de muchas otras cosas. Siempre utilizando, o buscando un poco, el lado del cachondeo. Porque uno no se lo puede tomar todo siempre en serio. Hay que analizar el mensaje y los títulos desde la crítica, pero también desde la ironía. Hay que jugar un poco con todo, manejando con finura las emociones.

– Sin embargo, la gran mayoría de los grupos del mundillo indie de España, no muestra opinión ni indignación. Parecen incapaces de articular una respuesta a un situación que les afecta a ellos y también a su público. ¿Por qué creéis que sucede esto?

La música tiene que estar más cerca del pueblo y menos de las marcas. Me parece irresponsable, y no digo que tengas que salir a meter un discurso dando la chapa. La gente va a los conciertos a desconectar, a disfrutar… lleva todo el día trabajando, estudiando o lo que sea y no es el plan. A mi no me gusta que me traten como si fuera idiota, ni que presupongan las cosas. Tampoco que las obvien para no hurgar en la herida. Hay que saber manejarse, que no es tan difícil, entre estas dos opciones. No estar siempre con la pancarta, puesto que la gente ya sabe lo que pasa y lo que no, pero si tienes la oportunidad de captar la atención de mucha gente, hay que mostrar tu actitud. Es una responsabilidad que tienes, y no la puedes olvidar. Estamos de cachondeo, pero también estamos donde estamos. No es o “lo hago o no lo hago”, sino que hay opciones entre medio, y que hay gente que directamente no lo hace, y eso si que me parece una irresponsabilidad. En el otro extremo, también hay quien cree que vivimos en un mundo mágico, y quiere llevar a la gente a ese mundo. Y tampoco es eso.

– De las últimas noticias que hemos recibido, una de ellas ha sido la colaboración con la Mala Rodríguez y Raimundo Amador en el programa televisivo “Un lugar llamado mundo”. ¿Qué salió de todo esto?

Pues mira, es lo más interesante que nos ha pasado. Desde luego, fue una experiencia increíble, puesto que se trata de un programa con una producción muy currada con gente muy profesional detrás. Dan libertad a los músicos para ver con quien colaboras y con quien no y la verdad es que acabamos flipando, con La Mala. Sabíamos que podían quedar cosas muy interesantes, aunque en el fondo fue una colaboración muy instantánea. Ensayas por la mañana y por la tarde ya grabas. Con Raimundo también fue genial. Es un genio de la guitarra. Él se puso ahí en el escenario y nosotros detrás y fue la ostia. Artistas de su talla habrá cinco en todo el mundo. La colaboración fue fantástica porque ellos dos y nosotros compartimos ese punto salvaje.

– Estáis teniendo mucho éxito en México. Allí, según nos han contado, suena mucho más el nombre de Triángulo de Amor Bizarro que el de Pablo Alborán… ¿Por qué puede ser? ¿Qué os hace llegar a más gente allí que en España?

En México nos llevamos por segunda vez el premio IMAS, y con algo así te das cuenta de que aunque sea tan lejos, la música no tiene fronteras. Aunque seguro que Pablo Alborán trae a más gente en México y en muchos sitios del mundo. En este país siempre hemos conseguido ir con cada disco, y poco a poco, hemos ganado más público. Sin duda, el castellano nos une de muchas maneras a muchos países, y eso es maravilloso, porque allí también salen muchos grupos. Es muy interesante lo que está pasando a nivel musical en México, y en todo el continente latinoamericano en general.

– Seguís contando con uno de los directos nacionales más incendiarios. Los conciertos en salas muy pequeñas, medianas o en grandes festivales son, sin duda, muy distintos. ¿Dónde creéis que se puede disfrutar mejor de vuestra propuesta?

Es diferente, en una sala estas tocando delante de gente que te viene a ver a ti. Estas mucho más concentrado. Aún así, cada concierto es diferente y obedece a muchas variables. Depende de muchas más factores. En un festival, como grupo estás más relajado, tienes menos responsabilidad. Son conciertos más cortos, de media hora, y por nuestro estilo es perfecto. Nos gusta mucho. Ciertamente, en un festival puedes ver a grupos y disfrutar de su música en vivo, pero en la sala está eso de que te entregas mucho más, estás más concentrado y es algo más intenso.

– Podría ser algo así como que, en un festival es como ir de tapas y cañas, y un concierto en sala, es ya para sentarse en un restaurante…

Lo de caña y tapa funciona muy bien como ejemplo. Creo que los festivales de tarde son geniales y debería haber más. Quizás no es el mejor lugar para ir a conocer a un grupo a fondo, pero al mismo tiempo si que puedes descubrir muchas propuestas. Un poquito de aquí, un poquito de allí… Estas a muchas más cosas y es divertido, para los músicos y para el público.

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