Especial: Bon Iver – Bon Iver

Una visión celestial, una representación sobre las 10 canciones correspondientes al segundo álbum de Bon Iver, traduciendo cada sonido en imágenes y cada sentimiento en palabras.

El 17 de junio del 2011 vería oficialmente la luz el segundo trabajo del grupo americano de indie folk, Bon Iver, titulado Bon Iver y presidido por Justin Vernon, que ya nos dejó boquiabiertos en 2008 con su LP inaugural titulado For Emma, Forever Ago. En esta segunda aproximación existencial sobre la música, el artista haría volar nuestra imaginación gracias a texturas inimaginables, gran cantidad de instrumentos puestos en funcionamiento; unidos todos ellos en un resultado espectacular, un trasfondo místico y profundo que desantrañar en cada una de las piezas musicales que conforman el tracklist. El año pasado se alzaría para muchos como mejor álbum musical y marcaría un antes y un después en la forma de representar valores mediante la música. Es imposible quedarse tan sólo con una canción, ya que todas forman parte de un todo, y el disco no tendría sentido si faltase una de esas 10 piezas. Cada una tiene un objetivo, algo que transmitir y el orden en el que están dispuestas es importante para entender el significado que existe tras la superficie.

El texto que viene a continuación no es más que una imagen de las infinitas que se pueden percibir al escuchar los 39 minutos y 25 segundos que dura esta abstracción de la realidad para visitar un universo mejor. Tras cientos de reproducciones del álbum, uno sigue descubriendo matices ocultos en un piano o en las voces, y es imposible que una historia no surja en tu mente, y este artículo es tan sólo la mejor traducción posible de ese pensamiento que nace y recorre un camino hasta llegar a su destino, como un río que ve la luz en lo alto de la montaña y viaja hasta llegar al mar.

Por último, me gustaría dedicar estas palabras a una persona muy especial, que sin ella y sin su forma de concebir la vida, no habría sido capaz de esbozar los secretos escondidos en cada canción. Es para ti, Ana.

Bon Iver – Bon Iver (2011).

~ Perth. / Esperanza.

Un hombre tendido sobre el suelo abre sus ojos… Unos segundos transcurren sumidos en un silencio inmaculado hasta que por fin pestañea. Un atisbo de luz de un tímido sol le ciega. Lo único que percibe por el momento es un resplandor deslumbrante, el brillo que se siente cuando contemplas un ángel, sus alas, su profundidad. Por fin consigue adaptarse a la aparente claridad de un nuevo alba. Ese tipo de luminosidad que intima con tu sentido de ser, te abraza y durante un instante te sientes levitando.

– “¿Estoy en el cielo?”

Sus sentidos se acostumbran progresivamente a la atmósfera reinante. Su mirada puede contemplar una homogeneidad verde infinita correspondiente a un prado virgen y puro. Sus oídos escuchan el susurro del viento danzando en torno a él. Respira profundamente y consigue sentir una inyección de naturaleza que resucitaría hasta al ser más inerte. Se sorprende acariciando el suave tacto de una hierba producto de la mejor intención posible. En su boca, tan sólo siente sed. Y en su corazón, esperanza.

~ Minnesota, WI. / Determinación.

Incrédulo y ensimismado por la situación, permanece desentrañando la inmensidad.

– “Estoy en el cielo.”

Con un propósito impensable se deshace de sus ataduras, se pone en pie y tras respirar pausadamente realiza la tarea más sencilla que jamás podía llevar a cabo por sí mismo. Dar un paso en cualquier dirección. No importa… el destino le lleva de la mano. Comienza a caminar, sintiéndose llevado por una fuerza desconocida. Un paso, otro y el encadenamiento se transforma en gozo. El disfrute de andar, pero a la vez volar con la imaginación, se convierte en un placer inesperado y absoluto.

Y es sólo, y tras transcurrir una pequeña distancia, cuando se da cuenta y se detiene completamente. Semblante serio, expresión serena, pensamientos celestiales. Al mismo tiempo, una brisa certera decide partir en su búsqueda para darle la bienvenida, y cuando consigue alcanzarlo lo acaricia con un cariño que inevitablemente recuerda a cuando sostienes por primera vez a un bebé en tus brazos. El cosquilleo lo vence, y la primera sonrisa de su nueva existencia aparece en sus labios. Jamás podía imaginar algo así, un estremecimiento tan plácido, tan deleitoso… No consigue llegar a entenderlo, pero podía notar esa sensación que se traduce cuando ciertos impulsos toman las riendas de tus músculos y los hacen mover a pesar de tu propósito, y mientras se regocijaba de innumerables matices, continúa caminando con prodigiosa y portentosa determinación.

~ Holocene / Delicadeza.

– “Emma…”

La exposición directa de semejante belleza habló por él. No recuerda, no sabe por qué, pero esa palabra salió despedida de su aliento con una ternura incomprensible para las mentes mortales cuando de repente se encontró al borde de un escarpado acantilado. La necesidad de saber se apodera de su curiosidad y cientos de reflexiones inundan su pensamiento.

– “No merezco esto… Yo no era magnífico.”

Abstraído por sus dudas existenciales contempla un infinito horizonte. El cielo estaba teñido a pincel con colores melancólicos: azules de diferentes temperaturas, grises infinitos para decorar un mar de nubes y un cierto matiz más cálido. Más abajo las olas… y en contra de toda creencia, estallaban con sumo respeto contra las rocas bañadas durante incontables siglos, rozaban con apacibilidad una orilla de arena sin huellas. Millas y millas más allá, y a pesar de que donde la mirada de un hombre no puede llegar como igualmente no puede alcanzar un alma encerrada por cadenas de acero, él pudo vislumbrar la manera en la que unos dorados, cálidos e impetuosos rayos de luz se mezclaban con todas las otras tonalidades; de una forma que una esencia no ha sentido tanta delicadeza.

~ Towers / Fuerza.

Entrañablemente el amanecer despuntaba segundo a segundo. El paso del tiempo, el correr de la cuarta dimensión era tan palpable que se convirtió en la segunda imagen más bella que tendría el lujo de contemplar. Lo sentía como un flujo firme, sin pausa pero sin prisa, un crecimiento constante hacia lo inconcebible. Y de repente, el universo se tomó 5 segundos de respiración para atenerse a un auge tan poderoso como el movimiento de las montañas.

Un ave con un aleteo majestuoso surcó el aire, como si la deidad a cargo del funcionamiento de esa firmeza invisible para la mirada, el viento, hubiese dado una orden directa a un leal súbdito para que pusiese en corriente todo su esplendor. Si se es capaz de concebir la imagen de la torre más alta y vigorosa que la teoría de las ideas permita, entonces se estará en el camino adecuado para percibir semejante fortaleza. Y al mismo tiempo que el coraje y la energía de esa ilustración llegaron hasta lo más profundo de ese hombre que se encontraba completamente absorto, esa criatura desaparecía de la vista. No sin antes, y cómo si se tratase de una descarga eléctrica con objetivo sus terminaciones nerviosas, hacer que una poderosa y vigorosa parte de su sentido fuese volando hasta su alma con una descomunal fuerza.

~ Michicant / Ilusión.

– “Era un niño. No tenía miedo.” – recordó.

Creció, viajó, exploró en la identidad de los nombres, indagó en la esencia aparentemente invisible pero existente de todas las cosas, aún así jamás pudo encontrar nada más simple y complejo al mismo tiempo, más puro que el amor; un sentimiento que no conoce límites ni fronteras, una llama tan incandescente que sobreviviría a un frío que proviene del infierno de hielo, un frío que jamás se haya podido sentir.

En este paraje solitario en el que ahora mismo se encuentra, y como surgida de la nada, pero a la vez producto de un plan elaborado por centenares de engranajes, la chispa más insignificante estalló en su interior. Correspondía a un recuerdo vivido vidas atrás, tan potente que había traspasado las puertas de las dimensiones, recorrido los puentes que enlazan los diferentes planos de la existencia para llegar en ese preciso momento y en ese preciso lugar a su corazón. Era una reminiscencia de un abrazo recibido y dado en una balanza perfectamente equilibrada. Caluroso, reconfortante, cuando todos tus sentidos son testigos del momento vivido y  del tiempo y del espacio para morir, si fuese necesario, en ese momento. Y tal y como si su cuerpo estuviera fabricado del material más inflamable posible se produciría una diminuta supernova que inundaría todos sus rincones, y con equivalente energía reanudaría su viaje sumergido en la hoguera de la ilusión.

~ Hinnom, TX / Evocación.

– “¿Será ésto producto de mi imaginación? ¿Existirá esa otra persona que me complementa de tal manera como si yo fuese raíz y ella fuese tierra fértil?”

El transcurso del día no se detenía y en los instantes de esa reflexión el delicado atardecer hacía acto de presencia, haciéndole recordar un crepúsculo de verano en aquel faro abandonado. Una paz solar acariciaba sus contornos, así como ellos se rozaban con eléctrico resultado.

– “Emma, todo este mundo que contemplamos en este momento, lo siento levitar. Me adivino en caída libre si tu mano no recoge la mía. Tú rediriges la luz hacia mis ojos, alojas el calor en mí y el infinito puzzle que conforman todos los elementos, lo resuelves y lo asientas. Yo, como persona, que piensa y siente, tengo sentido gracias a ti.”

De vuelta a la realidad, el impacto que había resultado esa estampa lo derrumbó sin remedio, y de rodillas en el suelo, un sutil brillo denotaba la existencia de unas lágrimas naciendo en su mirada. Tal acto se encargó de asegurarle que todo aquello que recordaba había sido real y los innumerables detalles de aquella escena se convirtieron en los encargados de adornar dicha evocación.

~ Wash. / Superación.

Desde esponjosas nubes suspendidas en el cielo, unas gotas de agua comenzaron a descender progresivamente sobre la tierra. En primer lugar sólo cayeron las más valientes y atrevidas, provocando que inmediatamente las demás se animaran a hacerlo. El paisaje estaba conformado por ciertos árboles que parecían plantados al azar, elevaciones y descensos de un terreno desigual. Interminables motas brillantes, como si se tratasen de luciérnagas en mitad de la noche, reflejaban el lugar descansando en las hojas, los troncos, y en cada tallo.

Se levantó de la ya húmeda hierba y dijo en voz alta:

– “Estas lágrimas que lloran desde el firmamento, estas pequeñas esferas de agua que tienen por sino precipitarse vertiginosamente hasta encontrar donde posarse, me muestran que debo escalar, ascender a la infinita altura de mi capacidad. Estoy solo, y será gracias a mi afán y mi propósito que consiga hallar mi camino y recorrerlo, sin importar el fin.”

Cuando el pelo mojado se adhería a su cara y se sentía calado hasta los huesos, vislumbró un pequeño claro en mitad de la arboleda en la que se había adentrado. A pesar de la situación se dio cuenta de que el ejercicio de vivir consiste en un continuo acto de evolución, tanto mental como físico, un progreso sin descanso, con un principio y un desenlace. Es una persistente conducta de superación.

~ Calgary / Etéreo.

Como cada día la oscuridad le ganaba la batalla a la luz. El resultado siempre era el mismo: las sombras se colaban en cada rincón y teñían cada partícula de negro. Y como reina de la noche, La Luna desde su trono estelar contemplaba el silencio y la calma de un bosque en penumbra. Tan presumida y orgullosa de su puesto, pero envidiosa de un planeta inmensamente más fructífero, una copia de ella aparecía en un lago hirviendo por la lluvia. Y esa fue la más inmediata imagen que vio él. Una completa alfombra blanca refulgente suspendida en las aguas. Al instante se dio cuenta de otra fuente luminosa que guerreaba a más bella con el resplandor de Selene. Se trataba de una luz dorada saliente de las ventanas de una pequeña casa construida con madera y piedra que se situaba al otro lado del lago.

Sin más dilación se acercó a la orilla y vio un insignificante embarcadero con una quebradiza barca de madera anudada a uno de los postes.

– “Tengo que hacerlo.”

Montarse en la balsa y comenzar a remar fueron un solo movimiento. La laguna era demasiado ancha como para bordearla a pie, y descubrir sus secretos atravesándola sería una empresa mucho más rápida. En el momento que la mitad de la aventura había transcurrido, una espectacular tormenta se desató en la zona. Primero se veían los rayos, y después se escuchaban los truenos. El agua comenzaba a agitarse con fuerza y surgieron unas pequeñas olas que ondeaban con prominencia a la embarcación. Con determinación, fuerza, ilusión e intención de superación, estabilizó el equilibro y continuó avanzando sin cesar y con esfuerzo y dedicación conseguiría alcanzar la deseada orilla, sintiéndose haber pasado por un ambiente etéreo.

~ Lisbon, OH / Sutileza.

Caminar sobre tierra firme de nuevo, alzar la cabeza y maravillarse con innumerables estrellas brillando en el firmamento. Parecía que se comunicaban entre ellas con sus reflejos, hablaban y cuchicheaban sobre satélites y sobre dónde estaría el fin del universo. ¿Tendría fin acaso? Y entre ellas, un errante cometa con una larga cola ardiente volando hacia un destino desconocido. Al mismo tiempo, cerrar los párpados y sentir el ímpetu de dicha composición estelar en el interior del cuerpo, un súbito fuego recorriendo las venas, un profundo deseo tan sólo pronunciado por un prácticamente imperceptible movimiento de sus labios y un objetivo: aquella cabaña.

Mientras se aproximaba a la entrada de la misma, temblaba, aunque nunca se supo si era a causa del frío o por el nerviosismo; aunque como todo, sería una mezcla de ambas cosas: una escala de grises entre el blanco y el negro, entre los extremos. Finalmente, se detiene ante la puerta y llena los pulmones de un aire húmedo y fresco y lo expulsa con decisión para empujar el portón de madera de roble con suma sutileza.

~ Beth/Rest / Pasión.

El ambiente que se notaba en el interior de la habitación estaba dominado por una chimenea llameante, produciendo confort al tan sólo contemplarla y estremecimiento al sentirla. Y en mitad de la estancia, una figura en pie. Un vestido de luz de estrellas ocultaba un esbelto cuerpo femenino. El pelo lacio caía sobre sus hombros, su sonrisa destruía toda tristeza imaginable y su mirada llegaba hasta los confines del entendimiento. Esa sería la imagen más preciosa que jamás contemplaría, la idea belleza en su representación más fidedigna, la hermosura de un ángel.

Emma se abalanzó sobre aquel cuerpo completamente paralizado y se fundieron en un abrazo sincero, en un contacto tan penetrante que sus almas también consiguieron unirse. El olor que se desprendía de la piel de ella era un aroma dulce que conseguía transportarle a un mundo de sueños, y así quedó absorto, rodeando su cintura y su espalda con sus brazos, con la exacta intensidad para hacerla levitar, hasta que un susurro le devolvió a la realidad:

– “Sabía que vendrías. Estás aquí, estoy aquí.”

Se separaron lentamente y en sus miradas pudieron comprobar el mismo grado de suavidad y ternura. Eran ellos, las mismas mentes que se amaron en otra dimensión, los mismos corazones que se hicieron uno; y podían notarlo en lo más hondo, de tal manera que él devolvió el roce de su voz.

– “Encontramos lo que quedó huérfano, cariño. Ya no viviremos en la oscuridad jamás, por el amor que sentimos, que carece de definición racional, por la luz que irradiamos cuando estamos juntos, porque desafiamos todas las Leyes de la Naturaleza y viajamos del vacío hasta otro universo con nuestro deseo…

Esto somos nosotros.”

Entonces el silencio invadió por un momento el espacio y sus labios se juntaron con sutilidad y exquisitez y así permanecerían unidos durante toda la eternidad, sumidos en la más pura pasión.

Fin.

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