Volvamos al pasado

Volvamos al pasado. Que el disco del año sea un homenaje al mejor Bruce Springsteen. Que vuelva la psicodelia de Temples, Woods y Foxygen. Juguemos con la nostalgia con Damon Albarn, Weezer o Julian Casablancas. Que el pop suene añejo como el de Future Islands. Pongamos el talento en manos de la experiencia, como Mogwai. Permitamos que solo se cuele una mujer entre los 15 discos y canciones que más nos gustan del año.

Volvamos al pasado. Que el país lo gobiernen cuatro hombres blancos y con bigote. Que las mujeres se dediquen a tener hijos y a ser señoras de su casa. Dejemos que la caridad ocupe su sitio, los servicios sociales no eran necesarios. Que vuelvan las abuelas con sus remedios caseros, una buena sanidad pública no es imprescindible y es demasiado cara. Dejemos nuestras escuelas en manos de la iglesia, para ser camareros no necesitamos saber tantas cosas. Hace falta más mano dura, que la gente se está desmadrando. Emigremos a Alemania. Que vuelva el pensamiento único, no necesitamos más que la versión oficial de los hechos. Pobres nosotros, no nos damos cuenta de lo que están haciendo por nuestro bien.

Volvamos al pasado. Pero no demasiado, no vaya a ser que los muertos de las cunetas empiecen a hablar. Volvamos solo a los 90, al rock guitarrero, volvamos a las guitarras sucias, al grunge, volvamos a Perfect Pussy, a Eagulls, a White Lung. Que el pop vuelva a sonar como el de antes, el único y el de verdad, como Ex Hex. Que vuelvan a tocar juntos Slowdive, Slint o Neutral Milk Hotel. Volvamos a mirar a América, a Reino Unido, al norte de Europa, y olvidémonos de esa España que languidece.

Asusta tanta nostalgia. Asusta tanta trampa de la memoria para hacernos creer que cualquier tiempo pasado fue mejor. Asusta que haya tanta gente que quiera hacernos creer que se vivía mejor en los años 60. Asustan los políticos que se encomiendan a la Virgen, los adolescentes que defienden que tienen que controlar a sus novias, los súbditos que aplauden a un Rey de cera mientras saluda al populacho desde el coche oficial. Asusta la gente que vota a esos políticos, los padres que educan así a sus hijos, las personas que defienden que el sistema se quiebra porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.

Que vuelvan al pasado si quieren. Y que se queden allí. Parafraseando al gran Nikola Tesla, este presente que huele a rancio es de ellos, pero el futuro, por el que tanto hemos trabajado, nos pertenece a todos los demás.

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