Ico Top de enero 2013
Comienza 2013 y no lo podía hacer de mejor forma. Malacostumbrados al bajón del último mes del año pasado, llega enero y la cosa cambia. No sólo por los siempre infalibles Yo La Tengo o Guadalupe Plata, ni siquiera por los otros seis discos aquí destacados, sino por los que también se han quedado fuera por poco: Christopher Owens, Toro Y Moi, Everything Everything y Unknown Mortal Orchestra. Y merecían mención.
INTERNACIONAL:
#01. Yo La Tengo – “Fade”
¿Hay indicios suficientes para pensar en un cambio de registro de Yo La Tengo? ¿Será significativo que, cada vez, sus discos tienen nombres más cortos? El trío de Hoboken merece un reconocimiento que, si no llega, se debe mayormente por continuar (liderando, eso sí) un sello independiente (Matador) y haciendo lo que les da la gana. Siempre que se habla de ellos se hace con la rotunda seguridad de que son una garantía, que no tienen un disco malo y que, probablemente, cuenten con la mejor media de calidad de las bandas indie-rock de su generación desde que se formaron, hace ya casi 30 años. La fiabilidad es tal que ratifica esa teoría de que, sin entrar a comparar éste con otros discos suyos, puedes apostar por el sobresaliente aun sin haber escuchado un solo single del mismo. El anuncio de un nuevo álbum suyo es sinónimo de alegría.
Ya metidos en esa estrecha franja de calidad que manejan desde “Ride The Tiger” (1986) podríamos intentar resolver esas primeras cuestiones. El cerebro, Ira Kaplan, arropado por su mujer Georgia Hubley y el infalible James McNew, defiende la ausencia de estilos en cada álbum que prepara, donde, incuestionablemente, se mueven de maravilla dentro del pop más dulce y los trallazos rock más distorsionados, pasando por el blues, el noise y el rock alternativo. Tanto en acústico como en eléctrico, con una madurez propia de tantísimo buen gusto, su guitarra lleva liderando un sonido sorprendentemente reconocible pese a los cambios de registro. Así, y jugando a lo que más les gusta, las únicas diferencias reales entre “Fade” y su más reciente trabajo anterior, “Popular Songs” (2009) y, por extensión, el resto de su discografía, son el minutaje final (46 minutos), el cual acostumbraban a alargar con extensos temas finales, y el cambio de productor (siempre fue Roger Moutenot) por John McEntire (Tortoise, The Sea & Cake). Todo lo demás se lo podrá inventar quien quiera, porque se acabaron las diferencias: es otro disco perfecto.
Sin esos largos cortes de despedida ni algún que otro salvaje pildorazo al estilo “Cherry Chapstick” (lo más cercano podría ser “Paddle Forward”), este nuevo trabajo juega en la liga de “And Then Nothing Turned Itself Inside-Out” (2000) hasta el punto de que “Two Trains” parece un homenaje al mismo. Aquí hay electricidad moderada y exquisito gusto por lo añejo, con mucha calma y sutiles arreglos que sólo mejoran temas ya de por sí ideales. El salto de estilo entre canciones es menor que en sus dos anteriores discos, dando paso a una homogeneidad espectacular y nunca antes alcanzada, y ordenado de una forma que te hace pensar que no podía haber sido resuelto de mejor forma. Y a lo mejor no se le puede destacar un solo single (quizás “Well You Better” o la ya conocida “Stupid Things”), pero no se me ocurre mejor piropo para un álbum donde no hay un solo segundo para el aburrimiento.
Se hacen mayores y los agradecidos seguidores suyos también, así que, en lugar de disfrutarlos con una birra en mano, ahora nos pondremos un copazo para disfrutarlos al mismo tiempo que reconocemos, una vez más, que son la mejor banda del planeta con la que ha crecido nuestra generación. Igual cuando se retiren se les da, por fin, ese merecido reconocimiento.
#02. Foxygen – “We Are The 21st Century Ambassadors Of Peace & Magic”
El debut en largo de Foxygen, tras el EP del año pasado (“Take The Kids Off Broadway”), no ha podido dejar mejor sabor de boca, hasta el punto de competir, de tú a tú, con el álbum de Yo La Tengo por el puesto de mejor álbum de lo que llevamos de este recién estrenado 2013. Este dúo de San Francisco se mea, con este “We Are The 21st Century Ambassadors Of Peace & Magic”, en cualquier banda de baja fidelidad que juegue a esa cosa llamada pop. Tanto el más dulce de todos (“San Francisco”) como el que combinan con la psicodelia más retro y contagiosa (“On Blue Mountain”) o con la idea de single (“No Destruction”). Y todo eso en tres soberbias canciones tras una intro que nos pone en situación, “In The Darkness”. Foxygen son, en versión lo-fi, como los MGMT del “Congratulations” (2010), es decir, los que te obligan a contar con ellos para un, seguro, extraordinario futuro.
#03. Villagers – “{Awayland}”
El segundo álbum de Villagers, este “{Awayland}”, arriesga dentro de su ya de por sí desmarcado carácter pop-folk. Con el sorprendente debut, “Becoming A Jackal” (2010), el geniecillo Conor O’Brian ya nos enseñó hasta dónde podía llegar su particular forma de hacer las cosas. Se alejó, dentro de lo posible, del estereotipo de cantautor pastoral de cabaña de invierno con delicada voz (sí, Bon Iver) para investigar en sonidos más valientes. Algo así como lo que hacen Damien Rice cuando tiene el día o Sufjan Stevens siempre. Se agradece el esfuerzo, pues con tanto talento le acaban saliendo temas tan enormes como originales (las asombrosas “Earthly Pleasure”, “The Bell” y “The Waves”), clasicismo pop (“Passing Message”) y preciosidades tanto sonoras como vocales (“Nothing Arrived”, “Grateful Song” y “In A New Found Land You Are Free”). La que da nombre al disco hace de sensato eje instrumental, diferenciándose de la idea del “Lysandre” de Christopher Owens, y “Rhythm Composer” pone el broche a otro estupendo álbum.
Leer REVIEW.
#04. Lights & Motion – “Reanimation”
Para hacernos una idea del tipo de post-rock que hacen Lights & Motion, toda una sorpresa de banda, por cierto, habría que imaginarse dentro de una película. De hecho, lo llaman post-rock cinemático, y viene a ser la mezcla perfecta entre Explosions In The Sky y Sigur Rós, por ejemplo, con algo de los primeros y mucho de los segundos. Quitándole la voz a Jónsi y mezclando la épica de este subgénero con un supuesto filme, digamos, de aventuras o ciencia ficción, obtendremos una idea de lo que supone este “Reanimation”, el cual, por otra parte, tiene muy bien puesto el nombre. Es un álbum bastante largo y, a lo mejor, no hubiesen sido necesarios 66 minutos para disfrutar de él, pero están tan bien repartidos que, desde “Home” (la envidia de “Fix You” de Coldplay) hasta la única canción cantada, la final y sorprendente “Dream Away” (que te hace pensar que igual podrían probar con voces), pasan verdaderos momentos de perfección sonora (“The March”).
#05. California X – “California X”
Empieza bien este año en cuanto a sonido punk-rock de nueva ola. Ya nos avisaron Fidlar en versión hype y ahora es el turno de este trío de Amherst, algo más punk, menos producido y más garajero. El lugar de origen, en este caso, sí que influye, pues de ese pueblo de Massachusetts son Dinosaur Jr., influencia directa y supuestos padrinos con quien son comparados. El otro parecido más razonable podría ser Japandroids, pues la juventud y ganas de ese dúo se aprecia en canciones directas, a veces rápidas, pero siempre con mucho poso. Sorprende incluso el formato de disco, donde la propia intro, “Sucker”, es la canción más larga y no creo que sea casualidad. Una vez abierta la lata se suceden canciones con tralla o con mucha tralla, sin tanto coro como en “Celebration Rock” (2012) ni tanto soberbio punteo (démosle tiempo) como en “I Bet On Sky” (2012), algo intermedio. En media hora te han dado el bofetón que necesitabas. Buenísimos.
NACIONAL:
#01. Guadalupe Plata – “Guadalupe Plata”
Los jienenses Guadalupe Plata juegan al despiste llamando a su segundo álbum “Guadalupe Plata”… otra vez. Su genial debut en largo de 2011 también lo llamaron como a ellos mismos, sucediendo a un también homónimo EP con el que comenzaron su aventura. Para qué complicarse la vida con mensajes en la portada, si lo puedes decir todo con guitarras. Bueno, guitarra, en singular aunque no lo parezca, porque este trío de Úbeda (afincados en Granada) sólo contiene la de Pedro de Dios, un extraordinario y polifacético músico que, además, canta. Los otros dos son Carlos Jimena (batería) y Paco Luis Martos (bajo… o ese barreño con palo y cuerda).
Su música desprende tensión, sudor, a veces agonía y, por qué no, sexo, donde tanto da balbucear en un irrelevante inglés en “Oh My Bey” como cagarse en los muertos de “Rata” (maldita rata malnacida / no te comprendo / vengo a escupir sobre tu tumba / zapatearé sobre tus huesos). En cuanto a los estilos musicales habría que meterlos, a botepronto, dentro del saco del blues. Pero en lugar de generalizar a lo bestia e intentando atinar algo más, diríamos que practican tanto rock del desierto como surf, ese género tan de moda que, por norma, se asocia más al cachondeo y que aquí tiene un papel mucho más dramático.
Son una banda única que, si bien se les podría asociar con monstruos del rock estatal como Los Coronas, se desvían algo de esa senda desenfadada ofreciendo música bastante más cruda. Pues eso, del desierto. La dupla final, con “No Me Ama” y “Santo Entierro” como ejemplo: lo tienen todo… ¡¡hasta armónica!!
#02. Grises – “No Se Alarme Señora, Soy Soviético”
No confundir el nombre de una banda con el estilo musical que practican, pues Grises hacen una música completamente opuesta a su propio nombre: lo más multicolor, a día de hoy, de entre nuestras fronteras. Estamos tan acostumbrados a lo anglosajón dentro del mundillo indie, que sorprende la existencia de bandas como este quinteto en nuestro país. Si prestas atención te das cuenta que incluso cantan en castellano. El segundo álbum de estos donostiarras se dispara en todas las direcciones del pop, llegando mucho más lejos que con las buenas intenciones que contenía “El Hombre Bolígrafo” (2012). Tirando de las siempre recurridas referencias, para quien no los conozca, Grises están en la misma, y nada envidiable, onda de Foals (“Espacio”), Los Campesinos! (“Despierto”) y, sobre todo, Passion Pit (el resto). La madurez les ha llegado asumiendo que, las canciones ralentizadas, más al estilo Editors, ni van con ellos ni se les daba tan bien como todo este buen puñado de pildorazos pop.
#03. Klein – “Beat By Beat EP”
Nos encantan las anomalías en el mundo del pop, y Klein lo son ya desde su propio nombre, el cual proviene del color que el propio Yves Klein le puso a ese azul eléctrico y magnético el cual él mismo creyó haber descubierto. Ya en su sonido, lo que realmente importa, este trío madrileño son diferentes a casi todo porque es difícil encontrar comparaciones en nuestro país. Su marcada influencia de la música de baile de los años ’70 se ve mejorada por sintetizadores, guitarras y ritmo acelerado más propio del sonido disco actual, superbién producida y con excesivo cuidado en detalles. Es un combo bastante atractivo que, además de ese temazo que da nombre a todo, “Beat By Beat”, se ve reflejado también en esa otra maravilla, y tremendamente contagiosa, “Boys!!!”. Cinco canciones, en general, que no tienen desperdicio y que nos hacen ser realmente optimistas, más que nada por la frescura que desprenden y que ocupa un hueco vacío en España.











