Ico Top de Marzo 2012
Sigue 2012 con ganas de no bajar ni un poquito el listón. Tanta es la competencia que no hay sitio para discos importantes como el de Lee Ranaldo, The Magnetic Fields, Pegasvs, Poliça, Unsane, Fanfarlo o Whirr. Otra cosa es lo de Paul Weller y The Mars Volta. En lo nacional, viento en popa, la cosa marcha pero que muy bien.
INTERNACIONALES:
01º- The Shins – Port Of Morrow
La banda de Alburquerque (Nuevo México) The Shins no sólo firma su mejor trabajo hasta la fecha, sino que Port Of Morrow es, desde ya, el mejor álbum de Travis. Sí, Travis, esa banda británica (injustamente) encasillada en el brit pop, tan exitosa como, a veces, talentosa y de la que poco, o nada se sabe hoy en día. Fran Healy, por tanto, se tiene que estar dando calamonazos contra la pared intentando descubrir cómo The Shins, al revés que su propia banda, han tenido un ascenso creativo tan grande que ha derivado en esta joya; cómo han encontrado la fórmula perfecta que ha acabado siendo el equilibrio ideal entre el pop más sencillo y el single sin llegar a empalagar. Todo lo contrario, este disco no cansa, engancha.
La adicción que crea es tan satisfactoria que a cada escucha le encuentras cosas nuevas. De esos discos en los que varías tu elección de “canción preferida” con cada nuevo intento. Una a una, el álbum no tiene desperdicio, pues las diez canciones son buenas en lo suyo. Qué importante es eso, coño. Aquí no encontraréis un single como “Australia” o, siguiendo con la analogía, “Sing“, “Why Does It Always Rain On Me” o “Turn“. En cambio, la eficaz y trotona “The Rifle’s Spiral” que abre el lote nos allana el camino para esa genialidad titulada “Simple Song“. Balada importante la siguiente “It’s Only Life“, la cual te dan ganas de coger a James Mercer y darle un abrazo. Healy continúa llorando desde que la escuchó por primera vez.
Algo más de ritmo en “Bait And Switch” y “No Way Down“, donde, en medio, se ha colado esa otra preciosidad, “September“. A base del truco una-lenta-una-menos-lenta se suceden temazos como los del tramo final. “Fall Of ’82“, “40 Mark Strasse” y esa última maravilla que da título al álbum y hace de perfecta despedida. Un álbum que a buen seguro entrará en las quinielas de muchos a finales de año. No tiene ningún pero. Consagración definitiva.
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02º- The Men – Open Your Heart
Poco han tardado los brutos The Men en mover ficha cuando los citábamos en Enero con la llegada del mastodóntico Attack On Memory de Cloud Nothings y que suponía una más que seria amenaza a su reinado. Un reinado que, de hecho, lo perdieron pero que no van a entregar tan fácilmente.
Open Your Heart no continúa, ni por asomo, donde lo dejaron con Leave Home (2011) ya que ahora, la crudeza post la han domesticado en salvajismo punk. Sí, volvemos a mencionar a Fucked Up, pero ahora de forma descarada (esos coros femeninos en “Animal“); y a Les Savy Fav en los paisajes sonoros (“Oscillation“); y a Pissed Jeans en lo hardcore (“Cube“). No es decepción, ni mucho menos, es un cambio de registro que no esperábamos, como si, antes de cagarla intentando algo imposible para superarse, se bajasen a conciencia un peldaño para situarse en otro que dominan de forma sorprendente. Ese es el verdadero mérito que supone esta nueva alegría de los neoyorquinos. Y es que ese escalón en el que han decidido colocarse está compuesto de más estilos. Como si fuese intencionado, la canción que da título al disco bien podría formar parte de algún disco de Sonic Youth de finales de los ’80; “Candy” es tan lo-fi que parecen Thee Oh Sees; y si te dicen que “Presence” es un subidón psicodélico de Spiritualized te lo crees. Cierra el disco una perla llamada “Ex-Dreams” que hay que convertirla en single a la de ya, como posible candidata a abanderar el rock sónico que se hace hoy en día.
Son tan buenos que, siendo tan fácil cagarla con tanto nombre importante de referencia, han conseguido hacer un discón. Más mérito todavía. Un disco tan soberbio como ambicioso.
03º- Andrew Bird – Break It Yourself
Qué tío este Andrew Bird. Quien no lo tenga en el pedestal de los grandes genios actuales del pop-folk ya está tardando. Este hombre está a la altura de los Sufjan Stevens, Bill Callahan, Devendra Banhart o M. Ward, por citar algunos. Genios contemporáneos de música fácil de escuchar pero difícil de hacer. El autor de Armchair Apocrypha (2007) tiene otro disco a la altura, pasando por encima incluso del exitoso Noble Beast (2009).
Llama la atención, además, que este disco surgió sin la idea de grabar material nuevo. Es tanta la creatividad del de Chicago que, como dice él mismo, simplemente le dio al REC sin ninguna pretensión, sin ningún plan. Surge entonces un disco casi por casualidad, más íntimo y personal, pero que demuestra más que nunca de qué pasta está hecho. En Break It Yourself incluso silba.
Grabado en un granero en las afueras de Illinois (verídico) el álbum desprende insultante calidez y cercanía. Ya los arreglos van a posteriori, como el violín de la tremenda “Orpheo Looks Back“; los banjo, teclado y campanitas de “Near Death Experience Experience“; o la eléctrica en “Eyeoneye“. Grande no, lo siguiente.
04º- Julia Holter – Ekstasis
¿Querer ser realmente original, o copiar un poquito de todo lo que me gusta? ¿Intentar ser mística por la vida, o serlo de corazón? ¿Personalidad o pose?
¿Se preguntará Julia Holter esas mismas preguntas? Pues visto desde fuera, las respuestas son sí a todo. Sí a que es original la jodía, pero copia (disimuladamente) en su discurso etéreo y volátil a nombres importantes ya en la escena (Joanna Newsom, Kate Bush). Música intensa que cuando la empiezas a acariciar se esfuma como el vapor. Un perfume de olor nuevo, una fragancia que ni te suena pero resulta acogedora.
Sí a la mística forzada, al personaje delicado entre la bruma del bosque, al cuento de hadas al que nos va a mandar directamente con su disco. Para conseguirlo se lo tiene que creer de verdad. Sí a esa pose, ese rol, esa estrategia comercial (no me jodas) que de tanto creérselo la convierte, precisamente en eso, en estrella. A esto se le llama personalidad precisamente, ¿o no? Otra cosa es la respuesta del oyente. Que le pregunten a Lana Del Rey.
Ekstasis, el segundo disco de esta joven angelina, tras muchos CD-R autoeditados y el prometedor Tragedy (2011), no va a dejar indieferente a nadie. Eso seguro.
05º- The Wedding Present – Valentina
Uno de los grupos más “americanos” de las islas británicas y el grupo que más rápido toca de la historia del pop-rock. Son dos de las frases más repetidas cada vez que se habla de The Wedding Present, la banda de Leeds de David Gedge. Y sólo de Gedge, porque de tanto cambio de formación, el único que no se mueve es él. En Valentina, su octavo álbum, vuelve el batería de antaño, Graeme Ramsay (ahora guitarrista) y abandona la mítica bajista (Terry de Castro) a mitad de grabación, presente aún en varios coros. Otro que falta es Steve Albini en la producción, y viendo el resultado, no lo vamos a echar nada de menos, en parte porque este disco supera en todo al anterior El Rey (2008). Al magistral Take Fountain (2005), eso sí, no se le acerca. Y de los ’90 para atrás no hablamos.
Todo este rollo previo para acabar diciendo que, el hecho de haber sido Valentina compuesto en su práctica totalidad por su inquieto líder, lo hace más homogéneo de lo que eran los anteriores, donde el todo-vale era la regla principal. Eso en la forma. En el contenido, pocos cambios: guitarras a toda hostia, crujiendo entre lamentos y mucho estilo en las voces y coros; nada de baladas (la última, la joya del lote, ni siquiera lo es aunque lo pueda parecer), aquí todo es rock (rápido, o más rápido). Superado el pequeño bache de hace cuatro años, The Wedding Present están arriba, sitio del que no deberían bajar jamás. Esperemos que, ahora en forma de nuevo, no vuelvan a tardar tanto en volver.
NACIONALES:
01º- Joaquín Pascual – La Frontera
Qué grande es el pop. A ver cómo lo explico… Distinguimos géneros musicales, distinguimos instrumentos, voces e idiomas. Nos toca España (qué suerte, dios) y la única verdadera diferencia en ésto debería ser precisamente la procedencia: música estatal o música de fuera. Hablamos de discos hechos aquí, por gente de aquí, de entre nuestras fronteras. Bien, pues ahora viene lo bonito, y es que el hecho de que haya “canteras” según qué zonas me parece que es lo que realmente nos da identidad (podemos derivarlo a la política, pero creo que no es plan), como si de dialectos (o idiomas) hablásemos. Esto ocurre de forma tremendamente marcada en el hip-hop y sus tres grandes núcleos (Sevilla, Zaragoza y Alcorcón) y si intentamos hacer lo mismo con el país del que consumimos absolutamente TODO, sinceramente, no podemos porque no vivimos allí. ¿Qué sé yo de la jerga que usan en Denver, las mofas de Seattle o los insultos de Arizona? Pues eso.
En el pop-rock (y por extensión, el indie) pasa lo mismo. Canteras como la nova cançó, la rumba (catalana y andaluza), los de la movida madrileña, el indie granadino y muchas otras no menos importantes, como la que nos ocupa, el rock de Albacete.
Vamos al grano: Surfin’ Bichos es una de las bandas más importantes que ha dado nuestro país en el siglo pasado. Sus dos cabezas pensantes eran Fernando Alfaro (… Y Los Alienistas, Chucho) y este tal Joaquín Pascual (Mercromina, otro de los grandes de siempre), que al separarse nos regalaron por separado discografías fundamentales para el pop patrio.
Su segundo disco en solitario (ilustrado por otro “rockero” albaceteño como es Joaquín Reyes) es algo muy tranquilo que se disfruta con calma y relajadamente. Supera en todo al debut como solista y lo acerca enormemente a Nacho Vegas, porque como el asturiano, es capaz de llenar las canciones con letras imposibles o, si no es suficiente, con instrumentación de lo más estilosa posible (“Hotel Romántico” es una obra de arte, que, aunque le cueste acabar, desgraciadamente lo hace). La voz es la protagonista (en “La Protagonista“, por ejemplo) pero también hay instrumentos, tanto de rock como de clásica. Y así a lo largo de diez perlas donde cabe de todo, incluso interludios acústicos (“Señor Señor“).
Más en pelotas que en Mercromina, más emocional, pero con la misma intensidad. Menuda lección nos ha dado a todos. Grande Joaco.
02º- Sr. Chinarro – ¡Menos Samba!
Antonio Luque, alias Sr. Chinarro, va a piñón. Casi sin tiempo para digerir lo que supuso su acercamiento al pop más, digamos, normal (o por lo menos, mejor producido) con Presidente (2011), va el amigo y retoma el ritmo compositivo con un disco de veinte canciones. Casi nada. Con éste, su disco número trece, demuestra la habilidad de mezclar la época más actual y sopesada que lleva viviendo desde el año pasado con esa urgencia creativa que sufría tiempo atrás. El bofetón imaginativo te lo da sólo con las cinco primeras, donde pasa, en un abrir y cerrar de ojos, de la ironía al contagio más simple, de lo tradicional a lo arriesgado, del español al, ejem, inglés.
Todo suena espontáneo, sí, pero hay una producción importante y no reconocida detrás en estos dieciocho descartes (más una versión, la última, de “La Arenga De Los Sindicatos Futuristas” de Aviador Dro) de la época entre 2008 y 2011, porque los descartes, en su caso, se miden por época más que por discos. Se haría imposible seguirle la pista de otra manera…
Parece mentira que tan buen puñado de canciones (injustamente descartadas en su día, según el propio Luque) compongan el álbum más cercano a la vez que descarado de su carrera. Con el anterior se atrevía ya a todo; con éste se ha soltado la melena. Cada nueva época de Sr. Chinarro es motivo de celebración.
03º- Lidia Damunt – Vigila El Fuego
El buen rollo que da la noticia de un nuevo disco de alguien que esperas se convierte en nerviosismo por si estará o no a la altura. Ese temor es muy traicionero (puto hype) porque, o bien el disco es peor y decepciona, o bien es peor y ni te enteras por el amor que sientes, o bien es tan bueno como el anterior. Cuando salió En El Cementerio Peligroso (2009) no fui capaz de reconocer que era inferior al sobresaliente debut En La Isla De Las Bufandas (2008). Ahora, en cambio, sí sé que este Vigila El Fuego está a la altura (o lo supera).
Cuando parece que hay uniones creativas que no pegan ni con cola, llega la cantautora y se asocia con Hidrogenesse (en serio) para demostrar que los estilos musicales no tienen nada que ver con el discurso pretendido. En este caso, y esperemos que en muchos otros de aquí en adelante, sólo se enriquece. La guitarra-harmónica-pandereta que se gasta la murciana sigue presente aquí, por supuesto, pero con alguna que otra capa más. Por tanto, los teclados de Genís y los coros y palmas de Ballesteros agrandandan el mismo concepto pero haciéndolo más bello.
Esperemos que Lidia Damunt tenga el éxito que se merece, y que esas locas y ya no tan pequeñas canciones folk sigan nutriéndose de más influencias. Con tal de seguir contagiándonos con su encanto, todo debería valer. Diamante en bruto. Promoción ya.
04º- Niños Mutantes – Náufragos
Lo que podría ser la última canción de cualquiera de los otros siete discos, aquí en Náufragos es la primera: la preciosa “La Puerta“, gracias a esa acústica, abre un disco de forma reivindicativa pero pausada. Declaración de intenciones. Han madurado. Ya llegarán los singles.
Poco queda ya de ese sonido que los vio crecer (“Veneno Polen“) y mucho menos del que los vio nacer (Mama Baker), el guitarreo es menos duro y las influencias ya no se llaman Pixies o Pavement. Pero ni mucho menos eso son malas noticias, porque ahora suenan trompetas (“El Miedo“), uh-uuuhs de fondo (“Empezar De Cero“), teclados (“Querer Sin Querer“, “Volverás“), etc… Mucho más nutrido, mucho más completo, este disco demuestra una madurez muy parecida a la de La Habitación Roja, del que hablamos justo el mes pasado.
Bueno, los singles, que son su fuerte, claro. Los hay, y muy buenos, como lo que viene después de esa tranquila intro (“Hundir La Flota“), que además es carne de festival (ese coro), o el riff de “Caerán Los Bancos” (y su letra), que va a volver groupie a más de uno. El disco acaba con otro temón, “Muerte De Un Ampli“, y ahonda en esa idea de disco al revés que decíamos en la primera frase. Pero sí, es verdad, si hay que quedarse con una sola canción, esa es la que da nombre al disco. Vaya estribillo, qué calidad.
05º- Aries – La Magia Bruta
Las hermanas Fernández Reviriego protagonizan la sorpresa agradable de lo que va de año. Un disco, La Magia Bruta, ideal para los atardeceres de verano en la playa, un disco dulce y de fácil acceso pero con detalles realmente sorprendentes. Aries lo componen las viguesas Isabel y Virginia, arropadas en la producción por Santi García en la mayoría de los casos y Jose Vázquez en el resto, se rodean de bongos, sintetizadores, castañuelas y más sorpresas, como el uso del reverb en alguna que otra canción, que todavía ayuda a emocionar más.
Difícil destacar alguna canción, porque el disco funciona a la perfección en conjunto, cálido y directo al corazón. Desde la preciosa “Los Dos” hasta la mística y pastoral “El Jardín Armado“, el disco pasa en un suspiro (canciones cortas) pero que no dudaremos en reescuchar cuantas veces haga falta.
Habrá que seguirlas muy de cerca a partir de ahora, pero de momento, y con los recursos de los que disponían, no se les puede pedir más. Son como unas Nosoträsh puras y desnudas, cantando alrededor de la hoguera de San Juan. O mejor, como unas Pauline En La Playa… en la playa. Eso. Ojo a las referencias de fuera, porque viendo el resultado, Beach House no debería ser una ilusión, sino un objetivo. A ver hasta donde llegan.











