El desprecio nacional

Leía hace semanas a uno de los grupos que ha firmado uno de los mejores discos del año pasado que necesitaban a otro grupo para compartir local de ensayo. No diré nombres, no es lo importante, pero pongámonos serios, ¿cómo es posible que unos tíos que han sido alabados por crítica y público estén en esta situación?

Sí, es la historia de siempre, esa que todos sabemos: la música solo da lo suficiente para unos pocos tocados por la mano divina del rebaño. De todas formas, esto siempre ha sido así. Lo que me choca de esta situación es que ahora mismo estamos en medio de un boom indie. La música independiente está de moda y, a diferencia de gran parte del núcleo hardcoreta gafapastil, me alegraba por ello, parecía la oportunidad perfecta para qué la gente expanda horizontes.

Sin embargo, al leer cosas como la que inicia este texto, uno no puede evitar preguntarse para qué ha servido este aumento de popularidad. De repente nos hemos multiplicado en este mundillo, bienvenidos todos por cierto, pero al final resulta ser un espejismo. Se tiene, a priori, un target mucho mayor pero al que hacer un disco cojonudo no le basta. La mayoría del público lo único que comprarán, con suerte, serán los álbumes de las tres o cuatro bandas que siempre nos comemos en todos los festivales. Bandas que a mi mismo me gustan, mucho en algunos casos, pero se les nota como han sido devoradas por ese amasijo de nuevos fans en sus trabajos más recientes.

Y lo de la compra de discos no me parece lo más grave. Lo peliagudo del tema es que mucha de esta gente, aunque se paren a escuchar algún disco fuera de los de siempre e incluso les guste, raro será que la veas en un concierto. Es demasiado caro dirán, y luego se gastarán casi el doble para ver uno de los supuestos grupos emblemas de la escena española. Con 2 cojones. O si no, te dirán que ya los verán en tal festival o en aquel otro pero sabemos que no lo harán. Se revolcarán borrachos en cualquier lugar a matar el tiempo hasta que empiece, de nuevo, el grupo que hipnotiza a la masa. Ese que la organización del festival ha sabido usar tan bien para vender las entradas. Y así, entre unos y otros, muchos grupos no tienen la atención que se merecen. Una lástima.

Eso sí, no nos engañemos. Hasta aquí la culpa de los nuevos que, al fin y al cabo, lo peor que se les puede achacar es no haber cambiado la situación. Nosotros, el público habitual, también nos las traemos. Somos los primeros que ignoramos el producto nacional en pos del Best New Music. Casi es el efecto contrario del que hablaba mi compañera Laura no hace mucho en su crítica hacia el apoyo sistemático a los grupos locales. Cuando de local extrapolamos a nacional, lo que vemos es generalmente un prejuicio claro.

Yo soy el primero que muchas veces coge un disco nacional con desconfianza a pesar de haber leído buenas referencias del mismo y luego pierdo el culo por la nueva revelación de la NME. Y al final, a lo largo de un año, los discos que pueblan mi estantería son discos extranjeros o pienso en los conciertos a los que he ido y he visto a más grupos anglosajones que españoles. Y esto, en realidad, no es necesariamente malo si simplemente se debe a que realmente me gustan más estos grupos de habla inglesa que lo que he escuchado en el país. El problema es cuando se debe a que simplemente no le he dado las mismas oportunidades a un grupo que a otro atendiendo a si el grupo viene de fuera.

Luego vamos a las revistas especializadas, en esta web mismamente en ocasiones, y los contenidos respecto a grupos nacionales son mucho más escasos. Mucha prensa no le presta atención a grupos españoles y, encima, cuando lo hacen ponen en el foco a alguno de los grupos de los que hablaba antes, los de las hordas de fans. Total, lo que importa es vender y hacerse popular. Joder, si hasta resulta que separar los tops en nacionales e internacionales es la única manera de darle un poco de coba a lo que sale de nuestras fronteras, hasta ese punto de menosprecio hemos llegado. Y no vengáis, con parte de razón, de que es por el mero hecho de la cantidad de música que producimos porque sabemos que no es únicamente eso. Que ya son varios grupos españoles que han sido mucho más alabados fuera de nuestro país que en el nuestro. Y si lo han sido aquí ha sido después de que el magazine modernito inglés dijera “ojo, que esto mola”. Entonces si les prestamos atención, valientes imbéciles podemos ser a veces que nos escuchan de fuera con menos prejuicios que nosotros mismos.

En España hay muchísima calidad y variedad, si buscáis podéis encontrar más de uno y más de dos grupos que casan con vuestros gustos, que lo que hacen no dista mucho ni en estilo ni en nivel de lo que encontraréis fuera. Haced un esfuerzo por encontrarlos. Volveos locos igual que os volvéis con otros. O seguid despreciando, ya os dirán por ahí cuál es el nuevo mesías de la escena española.

* Imagen extraída de Lainformación.com

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