El Valor Del Silencio

A menudo me pregunto si la gente sabe en qué consiste un concierto. O si alguna vez han estado en un sitio donde el respeto se utilice con la gente que tienes alrededor. Porque cada vez que voy a un concierto que se sale de mi rollo de post-rock, termino encabronándome con los que me rodean. Y que esto no se malinterprete, no quiero conciertos privados, pero sí me gustaría que el público fuera capaz de callarse durante la actuación del grupo. Veamos esta sugerencia desarrollada, puesto que así puede quedar un poco drástica.

Yo, como asistente a un concierto en un recinto grande, llámese sala o al aire libre, pago por disfrutar de la música de un artista determinado en ese momento. Entiendo que todos los que estamos allí hemos ido por lo mismo, escuchar en directo aquello que tanto nos gusta. Pero el problema llega cuando resulta que el grupo tiene una canción que suena hasta en la sopa y este hecho es el que ha provocado la asistencia de más de la mitad del público. En ese mismo instante, es cuando empieza a suceder el hecho que provoca este panfleto de opinión iracunda.

Porque veamos, pasando a hechos concretos, ¿alguien puede explicarme cómo puede estar hablando mientras Pulp lo dan todo en un concierto de reunión tocando “Disco 2000” o “Babies”? ¿O mientras Wayne Coyne hace su entrada majestuosa en la bola transparente y se pone a pasear sobre el público? Es totalmente impensable que dos imágenes como estas tengan lugar en cualquier otro país de la Unión Europea. Manda huevos el mal trato que le damos a la música en directo en nuestro país.

El problema es que ni a mí ni a los que rodean a estas cotorras conciertiles nos interesa lo más mínimo lo que tengan que contarse. Si sólo vas por hacer el “lalala” de turno coreando “Midnight City”, por lo menos ten la decencia de guardar silencio durante la parte del concierto que no te interesa y en la que el resto del público quiere disfrutar saltando con temas como “Couleurs”. Y pongo el ejemplo de M83 porque es el último concierto en el que me han dado ganas de arrancar lenguas y pisotearlas.

Así que por favor, valorad el silencio. Tal vez vuestro nivel adquisitivo os permita gastaros todo el dinero que queráis en acudir a un concierto tras otro buscando vuestra canción estrella, pero el precio de un silencio durante una actuación es algo impagable. Y ya no hablo por quién os rodea, pensad por un solo momento en quien está arriba del escenario. Si nos convertimos en un público respetuoso, seguiremos disfrutando de esa música en directo. Si por el contrario, seguimos con el murmullo, no escucharemos como la música en directo agoniza lentamente hasta desaparecer.

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