Live Nation y su “atraco perfecto” en Mumford & Sons

Live Nation y su 'atraco perfecto' en Mumford & Sons

La empresa Live Nation es un gigante cuyos largos tentáculos, que se extienden por decenas de países, amasan ingentes cantidades de dinero. ¿Su secreto? Monopolizar los eventos musicales hasta el punto que cualquier grupo grande o hype que se precie es patrimonio suyo. Si a eso le sumas la mentalidad española tienes el cocktail perfecto. Ayer, en el concierto de Mumford & Sons en el Palacio de Vistalegre (Madrid), su avaricia, junto con la ineptitud del Ayuntamiento de Madrid se tradujo en la estafa al público de la capital. Una vez más.

Live Nation España se ha caracterizado toda su vida por una gestión nefasta de los conciertos. Llevan años sobrevendiendo el aforo en pista, lo que supone estar cual cerdos en un camión de ganado. Esta situación requiere unas avanzadas técnicas de supervivencia que sólo los más experimentados son capaces de afrontar y soportar. Aunque parece que estemos hablando de ir a destruir el anillo más allá de Mordor, en realidad estamos hablando de ocio y, en concreto, de conciertos que no bajan de los 30 euros. Este módico precio suele ser, por regla general, el mínimo en los eventos que ellos organizan y en el que uno asiste a unos estupendos gastos de gestión que son, curiosamente, cada vez más generosos. Independientemente de la injusta subida del IVA. Pero un triste 31 de octubre cinco chicas mueren aplastadas por un exceso de aforo en una fiesta -organizada por otra indiseable empresa que es Diviertt- en el Madrid Arena, un pabellón que pertenece al Ayuntamiento, al igual que ocurre con Vistalegre. Cuando se vieron en la boca del lobo, Ana Botella y sus secuaces (ojo, la MUERTE de CINCO personas), la capital decidió hacer, por fin, que la pista fuera un lugar respetable donde el respetable, valga la redundancia, fuera, redundemos una vez más, respetado como merece.

entrada_mumfordEl Ayuntamiento lo hace a su estilo. Cerrando locales pequeños, queriendo acabar con la música en Madrid y, por supuesto, exigiendo unas medidas draconianas en los pabellones grandes que regentan. Como el infecto y de pésima acústica Palacio de Vistalegre Arena. Y no se me malinterprete: me parece perfecto que ese control exista por fin, como ocurrió con el concierto de The Black Keys de noviembre en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid (un evento que fue organizado por Doctor Music y que demuestra que sí se pueden hacer las cosas bien). El problema es que Live Nation España parece no haber entendido eso de que NO SE PUEDEN VENDER MÁS ENTRADAS DE LAS QUE LIMITA EL AFORO. Lo pongo en mayúsculas porque da la impresión de que esta gente es corta de entendederas o que se han quedado ciegos, y de paso sordos, después de ver tantos billetes de 500 euros. Live Nation España lo hizo de nuevo con Mumford & Sons, un grupo por el que apostaron en un principio más bien poco, ya que escogieron para su concierto la más pequeña de las ‘salas grandes’: La Riviera. La entradas se agotaron en cuestión de horas, primero en preventa (donde, una vez más -recordemos Muse- sacaron el mayor grueso de tickets) y luego en venta general. Tres meses después, oliendo el negocio, ampliaron el aforo al odiado por la mayoría Palacio de Visalegre, aumentando el aforo a casi 10.000 personas (o al menos eso es lo que dice la ley).

Pero parece que, además de sorda, esta gente de Live Nation se perdió una clase de mates allá por el colegio. En La Riviera el aforo es de 2.500 personas y la pista de Vistalegre es de 2.400 personas. Ya nos fallan las cuentas porque, obviamente, todas las entradas de La Riviera eran de pista y la gente pagó para ello. Ya nos estamos pasando en 100 personas el aforo, aunque, echando una mirada al pasado, esto es ‘pecata minuta’. Lo increíble es que Live Nation España, cuando decide cambiar de recinto y pone a la venta más entradas, no cierra la pista y vende aún más entradas para este sector. O yo soy corta de entendederas o estas personas no saben ni sumar con la mano. Ah no, lo que pasa es lo de siempre: huelen el dinero como las moscas la mierda. Pero llega el día del concierto y esta panda de impresentables se encuentran con el marrón de que han sobrepasado el aforo en pista, con la que está cayendo, en un pabellón del Ayuntamiento. ¿Y ahora qué hacemos? Pues para empezar, vamos a dejar entrar a poco más de 1.000 personas y vamos a mandar a todo el mundo a grada independientemente de lo que ponga en su entrada. Pero si la gente ha pagado por estar en pista y en su entrada así lo especifica, ¿cómo vais a hacer eso? Porque somos los dueños y señores de esto, que para eso lo montamos nosotros: estos gilipollas que engordan nuestros bolsillos no tienen derecho ninguno.

pista_vistaalegre_mumfordandsonsAsí, uno asistía a una grada a reventar y a una pista ridículamente vacía, a la que no se podía acceder. El que llegó una hora antes de que empezasen Mumford & Sons ya no pudo entrar a este sector con su ENTRADA DE PISTA y, ante una grada ya llena también, se vio relegado a un lateral arriba en el gallinero, donde las mieles de la acústica de Vistalegre hacen lo suyo. Fue mi caso que, dicho sea de paso, compré mi entrada en preventa un 7 de noviembre de 2012 por 33,50 euros. El caos estaba servido en una grada colapsada en la que fue un verdadero milagro que no ocurriese nada porque no había seguridad, además de que la gente ocupaba los accesos y las salidas porque no había espacio, mientras la pista estaba a menos de la mitad de su capacidad. Tenías dos opciones, o esperar en la entrada a pista a que se dignaran a dejarte pasar, sin seguridad alguna de que esto fuera a ocurrir, o conformarte con un lugar en grada por el que jamás habrías pagado, pero al menos ver, que no disfrutar, el concierto. De esta manera, más de cien personas, que no cejaban en su empeño, se agolpaban en el acceso de pista con el directo de los británicos ya empezado. Lo más irónico es que dejaron pasar a la mayoría más o menos a mitad del concierto. Esto ocurría ayer, 21 de marzo de 2013, en uno de los eventos musicales más esperados del año en Madrid, en mitad de una crisis y con gente que hace verdaderos esfuerzos para asistir a un concierto, hoy en día un lujo.

Podría comentar también que Live Nation, misteriosamente, subió diez euros el coste de las entradas con el cambio de recinto. Así, la nueva remesa de entradas costaba 40 euros más gastos, mientras que la anterior, tenía un precio de 33,50 euros. Con el precio ya cerrado con el grupo, esa plusvalía va íntegramente a los bolsillos de estos señores, que se autoproclaman vendedores de sueños y no son más que unos prestidigitadores doctos en el arte de la estafa y el menosprecio hacia aquellos que les dan de comer. Por todo ello, invitaría a cualquiera que lea esto, o haya sufrido la nefasta gestión de Live Nation en alguna ocasión, a no darles un duro más. No obstante, entiendo que tienen el completo monopolio de los conciertos, así que al menos invito a que los miles de afectados ayer nos dirijamos a la oficina del consumidor y les forremos a demandas.

Sufrimos el yugo de la crisis, el desempleo, la carencia de valor de la preparación para acceder al entorno laboral, un Gobierno corrupto y un país que se ha empobrecido en favor de una mínima parte de la sociedad, ahora más rica. En esta realidad, los conciertos son, para muchos de nosotros, ese pequeño reducto que nos hace esbozar una sonrisa. Y estos señores también nos lo quieren quitar a fin de llenar aún más sus arcas. Así que además del Congreso, el Ministerio de Educación, el Ministerio de Sanidad o la sede del Partido Popular, ya tenemos un lugar más donde ir a dejarnos la garganta: las oficinas de Live Nation en Madrid. ‘Acapara sobre sí todo un enjambre de infamias y la justicia, sonriendo a su ruin causa, parece la puta de un rebelde’.

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