Movember espacial

Que Christopher Nolan es un tipo inteligente no lo discute nadie. Y ya no hablo de lo “culotorcido” que pretenden dejarte sus películas, sino de la puntería que tiene el hombre para situarlas en el espacio tiempo.

Muy propios los términos tanto por su película en particular, como por los acontecimientos de lo que llevamos de mes en general. Su puta madre. Interstellar” pretende reventar la taquilla intentando salirse de su condición 100% mainstream por el mero hecho de ser firmada por el creador de Memento” y Origen”. Vamos a ver, sus películas ya son las más caras y las que más recaudan, pero sobre todo, y he aquí el verdadero mérito, las más comentadas. En foros, con amigos, con compañeros, en redes sociales… todo el puto mundo está hablando del nuevo film que protagoniza el actor de moda en el mismo momento en que la NASA enseña nuevas fotos marcianas de su misión MAVEN y que la ESA consigue aterrizar el módulo Philae sobre el cometa #67P (¿”acometizar”, RAE?) tras 10 años de viaje enganchado a Rosetta, su sonda-nodriza. Y eso por no hablar de lo pop en que se convirtió toda noticia acerca del amigo Curiosity

¿Es acaso coincidencia situar una película así en una fecha que ya se sabía (joder, 10 años) que iba a ser especial para el mundo de los viajes por el espacio? ¿Es una tremenda idea de marketing? Si eres de los que aún no ha visto Interstellar”, te diré que el spoiler aquí no tiene cabida, más que nada porque dará exactamente igual lo que yo diga respecto a ella. Lo realmente grande de la película no es su historia, ni su desenlace, ni su duración (bueno, eso un poco sí), sino la emoción que transmite. El inocente momento en el que te acuerdas de que el 90% de los críos reconocen que quieren ser astronautas y que tú, como el 100% de los que te rodean, fuiste niño, hacen que, como mínimo, el universo te llame la atención un poquito. Ahí está la gracia de la ciencia ficción, que gusta mínimamente un poco a casi todos. Y más que ciencia ficción, esta peli es de astronautas. En el futuro y hacia lugares impensables (de momento), pero de astronautas. Y al fin y al cabo, la ciencia ficción es la que más inspira a esos desconocidos genios de las agencias espaciales.

Mientras algunos, este mes, sólo atendemos a lo que ocurre en la casa de Guadalix de la Sierra o nos fotografiamos el bigote (por una buena causa, no confundamos), otros están cimentando las bases de nuestro futuro más allá de este planeta cada vez más inhabitable. Llegar a Marte ya no es cosa de Desafío Total” o similares, sino de ir allí, poner un vehículo a caminar sobre su superficie y estudiar qué opciones de vida encierra el planeta rojo. Y cuidado con el proyecto Mars One, a ver si es verdad que sale adelante y ya nos podemos morir todos viendo eso en la tele cual reality. ¿Lo presentaría Mercedes Milá? “La audiencia ha decidido que “el yoyas” debe abandonar la estación marciana”. Joder, sí, yo elegiría a Mercedes Milá.

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