No eres dj, eres gilipollas

El mundo está lleno de gilipollas, y yo tengo un puto superpoder. Además, vivo en un microcosmos cultureta en el que todos sabemos hacer de todo y de repente somos X porque ahora el hype es X. Sucedió con los diseñadores gráficos y sucede con los dj. De repente todo el mundo pincha en tal o cual bar. Y una cosa es que poner música en un bar sea divertido (lo es; yo lo he hecho alguna vez y no duele nada y te ríes mucho) pero eso no te convierte en un dj. En el mejor de los casos te convierte en una persona que ha puesto música en un bar, y en el peor, en un gilipollas. Pero, claro, a lo mejor diferenciar a un dj de un gilipollas no es una cosa tan sencilla, así que lo he desglosado en cincos puntos.

-Si no sabes lo que estás haciendo, no eres dj, eres gilipollas: Esto es muy fácil de entender, pero luego al parecer no, porque pasan muchas cosas. Si pinchas con una playlist de Spotify (¡hola, Miranda Makaroff!) no eres dj, eres imbécil.

-Si no tienes unos conocimientos técnicos mínimos, no eres dj, eres gilipollas: Yo no soy dj. No tengo ni idea de lo que es un fader. No sé lo que es Traktor. Ni siquiera sé si he escrito Traktor correctamente. Tampoco podría importarme menos. No sé qué hace el canal derecho que no pueda hacer el canal izquierdo. No sé qué es un loop (Loop, por cierto, es un grupo cojonudo que podrías muy bien estar escuchando ahora mismo) Si tú tampoco tienes mucha idea de esas cosas, lo siento, pero no eres dj, eres un mamarracho con cuatro contactos y unos auriculares grandes.

-Si crees que tu (supuesto) buen gusto musical es todo lo que necesitas, no eres dj, eres gilipollas: El hecho de que todos tus amigos digan que tienes muy buen gusto musical no te convierte siquiera en alguien con potencial para convertirse en dj. No sirve de nada que sepas muchísimo de lo-fi de los noventa si sigues pinchando el primer single de Black Rebel Motorcycle Club o no sabes quién es La Roux. Tampoco lo estás haciendo bien si te has convertido en uno de esos pinchadiscos anclados en su juventud que ponen los hits de hace veinte años que llevamos escuchando toda la vida pero sin indagar en el género o especializarse en nada. Es muy básico. Esto es una profesión, y hay que saber qué está pasando o saber muchísimo sobre lo que ha pasado. Joder, se supone que ERES la actualidad musical. Espabila.

-Si crees que la película va enteramente sobre ti, no eres dj, eres gilipollas: A lo mejor te gusta mucho el hardcore pero trabajas en Brick Lane. O, para lo que viene siendo, en Malasaña. Lo que quiero decir con tanto nombre de barrio hipster y tanta chorrada es que puede que algo te guste mucho pero que tengas que adecuarte a las necesidades de tal o cual sala, o al criterio musical de tus jefes. Los dj trabajan en bares, en discotecas, en salas, en festis; en cosas que generalmente venden alcohol y tiene un dueño, que a su vez tiene unas ideas y un criterio, y ahí tienes que saber jugar. Si no sabes jugar, no eres dj, eres el pesado de la fiesta, el que insiste en escuchar discos lentísimos y tristísimos a las cuatro de la mañana de un sábado, justo cuando todos los demás quieren bailar.

-Si esto no es lo tuyo, no eres dj, eres gilipollas: Esto último ya va un poco más a título personal, pero no hay nada peor que ver a gente al volante de la música que, no solo no tiene ni zorra idea, sino que además, tampoco el más mínimo interés. De verdad, no existe cosa más triste en un bar que acercarte a hablar con el dj y que no sepa de qué estás hablando. No es tan importante, realmente, pero sí que es un poco ridículo ver pinchando a personitas que no diferencian el post punk del post rock ni pronuncian bien ninguno de los dos.

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