Opinión: TOP lo peor de lo peor de 2012

Que para salir de la crisis debemos hacer todos un esfuerzo, eso ya lo sabemos. Que la música y en general la cultura no iban a ser menos, eso también. Pero una cosa es una cosa y otra es lo que ha acontecido en España en este 2012, que se perfila como un año de pesadilla para artistas, público, promotoras y toda aquella persona que aprecie la música.

 Han sido tantos los episodios dantescos que han tenido lugar en nuestras fronteras que bien podría hacerse un documental sobre el tema, rollo Salvados sí. Nadie auguraba tal descalabro de las instituciones para gestionar una industria que mueve mucho dinero, pero también mucho sentimiento. Y es que las autoridades pertinentes han cortado por lo sano y en vez de defender algo tan importante como la cultura, se han enfrentado a ella, recortado, maltratado, violado…

En estos últimos días del año en los que todos los medios musicales hacen balance de los mejores discos del año, las mejores canciones, los mejores vídeos… yo me voy a centrar, en este caso, en los peores episodios que hemos sufrido los  amantes de la música. Es un “top” de lo peor de lo peor, un top que nadie se esperaba que pudiese ocurrir, un top que da miedo, pena e impotencia.

Y es que este top se podría haber evitado, claro que se podría haber evitado, pero ya es tarde, ya no importa, el daño está hecho. Pues bien, yo quiero que por lo menos no se olvide. Yo quiero que este 2012 pase también a la historia por lo que hemos tenido que aguantar, porque no se tiene que repetir, no lo podemos consentir. Y es que las consecuencias están a la vuelta de la esquina. Un país como éste no se puede permitir que la cultura y en concreto la música se ensucie como lo está haciendo, no nos lo merecemos después de tanto esfuerzo y talento.

Pues bien, empecemos con el top Lo peor de lo peor de 2012:

1.- Tragedia Madrid Arena

El día 1 de noviembre nos levantamos con la noticia de que tres chicas habían muerto en la fiesta de Halloween del Madrid Arena. Y lo cierto es que podrías haber estado tú, tus amigos, o que te podría haber tocado en otro concierto, en otro festival, mientras tú sólo ibas a disfrutar de la música y a pasarlo bien.

Ahora ya sabemos que han muerto en una avalancha, en un pasillo a reventar de gente, que han muerto aplastadas y que ya son cinco, no tres. El número da igual, todos sabemos que podrían haber sido más, o menos. Puede incluso que no hubiese muerto nadie y que ya ninguno recordase esa fiesta aparte de los allí presentes, la mayoría con una experiencia bastante negativa por el exceso de aforo. Y es que no es la primera vez que sufrimos abusos de este tipo por parte de las empresas que sólo buscan llenarse el bolsillo con nuestras ganas de pasarlo bien. Pues bien, primero piensas “seguro que han muerto de sobredosis o vete tú a saber qué le habrán metido en la copa”. Ya empezamos mal con los prejuicios con la electrónica y su público. Pero este es otro tema que no viene al caso.

No entraré en el debate de quién tiene la culpa porque todos lo sabemos perfectamente. Sí, a pesar de que muchos medios nos hayan tachado a los jóvenes de “descerebrados noctámbulos drogadictos”. Pues que sepan que nosotros no tenemos la culpa de que se vendan el triple de entradas, que no haya medidas de seguridad, que no se sepa organizar un evento de estas características…

La solución que nos dan las instituciones: cerrar todo recinto del Ayuntamiento de Madrid para conciertos y festivales de este tipo, como si nos sobrasen oiga. Pues mire señora alcaldesa, la prohibición no es la solución. Ni tampoco poner vídeos de evacuación en las pantallas del Palacio de los Deportes, que tampoco sobran, pero no solucionan nada. Si tenemos que correr necesitamos las puertas bien abiertas. Pero claro, abrirlas es dinero que pierde la empresa que organiza.

Conclusión, cinco familias destrozadas y menos recintos para celebrar espectáculos y conciertos. La música se ve salpicada por la negligencia de los mafiosos de turno y acaba siendo una víctima más en este suceso deprimente.

2.- Subida del IVA

Era algo inevitable que sabíamos que iba ocurrir. Tenía que ocurrir, pero ¿tan descarado?

El día 1 de septiembre entró en vigor la subida del IVA en cultura del 8 al 21%. Así, a pelo. Las promotoras de conciertos y festivales ya vaticinaban que las consecuencias serían desastrosas para el sector y efectivamente, si ya a muchos festivales les costaba salir adelante antes de la subida, ahora ya es una utopía organizar algo medianamente decente. El pasado verano el festival Manchapop no consiguió vender las entradas suficientes para celebrarse, pero ahora, con esta subida desorbitada, no será el primero ni el último en caer. El silencio del FIB es preocupante y el resto de festivales cierran los carteles con serias dificultades, subiendo el precio de los abonos sin más remedio. Pero ya no sólo son los abonos, también el IVA afecta a cualquier actividad de consumo dentro del recinto donde se celebre el espectáculo. Ahora la cerveza o un mísero kebap estará lejos del alcance de muchos bolsillos.

Pero eso es lo de menos. Lo que está claro es que el público cuando antes iba a diez conciertos, ahora va a cuatro. Y si esto sirve para reducir el dichoso déficit que venga el ministro y me lo explique. Bueno, mejor no.

3.- San Miguel Primavera Club

Los daños colaterales de la tragedia del Madrid Arena no han tardado en llegar. Y curiosamente han ido a parar al festival San Miguel Primavera Club. Mientras se siguen vendiendo entradas para eventos del mismo organizador de la fiesta del Madrid Arena, observamos incrédulos cómo se ponen trabas a un festival que ha dado ejemplo de cómo hacer las cosas bien.

Primero cierran la Sala Apolo por medidas de seguridad. Que sí, que queremos que no se venga abajo, pero esto se hace antes y no conconciertos ya programados. Por otro lado, en Madrid, limitan el aforo de una de las naves del matadero de 800 a 100 personas. Sólo hay que ver las irrisorias fotos de los conciertos en la Nave de Terneras para que uno se de cuenta de lo desproporcionada e innecesaria de esta medida.

Pues bien, gracias de nuevo a la lucidez de las instituciones, la dirección del festival ha decidido que el año que viene el festival no se celebre en Madrid y Barcelona, será en Burdeos y Guimaraes. Uno menos, suma y sigue.

4.- La capital del ruido

Al parecer el centro de Madrid por las noches es un hervidero de botellones, ruido y vecinos enfadados. La crispación llega a tal punto que un servidor hace poco recibió un cubo de agua en la cola del Ocho y Medio por parte de una vecina. Y yo me pregunto, si te vas a vivir a Malasaña, ya sabes a lo que vas. En cualquier caso, se puede entender que haya quejas de los vecinos por el ruido, y es obligación del Ayuntamiento llegar a un acuerdo coherente que beneficie a todos.

Los empresarios y hosteleros saben perfectamente que si se adelanta el cierre de los locales de las 3.30 a las 2.30, se ventilan el negocio. Porque es a esa hora cuando hay más actividad. Es así, vivimos en un país en el que uno sale de fiesta tarde, en el caso de Madrid cogiendo el último metro la mayoría de las veces. Es cultura y no podemos comparar nuestra situación con la de otras ciudades europeas como París o Estocolmo.

Pero por otro lado están las asociaciones de vecinos que quieren que la zona Centro se declare zona de protección acústica. Esto supone que se cierren los bares antes, que no se den nuevas licencias, y poco a poco que se vaya reconvirtiendo la zona a un tranquilo barrio residencial. Pues bien, yo les digo a estos vecinos con todo el respeto del mundo que el corazón de Madrid está también en esos tugurios llenos de música e historia y que si los cierran ese corazón se para. Y suficientemente taquicárdico está ya Madrid como para que no tengamos ni siquiera sitios a los que salir a desfogarnos.

5.- El Gangnam Style

Porque bailando (sí, tú también) esta canción por todo el mundo hemos creado un monstruo. PSY está preparando un tema nuevo para el año que viene…

Esto ha sido para mí lo peor del 2012. Un año que nos deja un sabor agridulce en lo musical y que nadie espera que mejore en el siguiente. En cualquier caso, no seamos apocalípticos, que para eso ya están los mayas. Vamos a salir de ésta y de las que vengan, porque la música está por encima de ayuntamientos silenciosos, ministros de la incultura y cantantes coreanos.

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