Te odio a ti, y odio tu cuenta en Last.fm

No creo que llegue a ser nunca parte de ellos, lo que, la mayor parte de las veces que entablo una conversación sobre música en la puerta de algún bar, va a ser percibido como un defecto, en lugar de como la ventaja que es y de la que me siento orgullosa. Ellos son ellos, y son el enemigo. Los francotiradores del name droping musical, que enlazan un  nombre de grupo con otro sin dejarte ningún hueco en medio para respirar.

Hablando sin parar sólo por el placer de oírse a sí mismos. La prueba infalible para detectarlos es cuando mencionan a alguien que a ti te gusta e intentas hablar para decir que tú si que conoces a Exene Cervenka. Da igual, ya están hablando de otra cosa. Se han marchado a dentro de sus cabezas otra vez, no están aquí, nunca lo ha hecho. Salen corriendo, sueltan otro disco que tienen, u otro concierto en el que han estado, demostrando lo listos que son, la cantidad de horas de Spotify que consumen. Y no, no creo en la tolerancia con respecto a esto. Es música. No se trata de saber cosas sino, en gran parte, de saber sentirlas.

Lo peor no es que alguien se plante a tu lado y enlace un nombre propio con otro diciéndote que es muy importante que los escuches solo porque son “la puta hostia o “porque dan mucha caña”. No es que la mayoría de los francotiradores tengan, además, un gusto musical pésimo, ni que no escuchen cuando hablan, ni que parezcan tener un ridículo diccionario de terminología musical mal instalado en la cabeza y que usan de forma absurda. Lo peor de todo es la idea de consumir música simplemente por consumirla.

Oír cómo hablan es morirte por dentro, es escuchar en voz alta a un montón de personas leyendo a toda velocidad su perfil de Last.fm. Hay un montón de información que compite y se da de patadas una con otra, sin atar por ningún dato al que puedas aferrarte. Aunque les preguntes a los francotiradores por qué deberías escuchar tal grupo, no van a darte ninguna información relevante. Van a abrir la boca y decir que son unos clásicos, o que son muy buenos, o que están influenciados por alguien. No van a abrir la boca, ninguno de ellos, para explicarte que Townes Van Zandt es importante porque te traslada a un tipo de tristeza distinto y, al mismo tiempo, a una calidez casi infinita, ni que Galaxie 500 fueron meteóricos y revolucionarios porque hablan de zapatos, de colas de supermercados y de bizcochos, pero que suenan como si estuvieran en el fondo del océano.

Ahora, que existe Last.fm, y Spotify, y Grooveshark, es cuando más francotiradores hay. Consumen la música porque está ahí, porque alargan el brazo y delante de ellos se les abre el sonido y el mundo, pero no digieren nada en absoluto. Patti Smith decía que echaba de menos cómo eran las cosas antes, cuando comprar un disco significaba ahorrar para tenerlo, bajar al centro a por él, volverte a casa en autobús y escucharlo, escucharlo, escucharlo. Yo no echo de menos eso, pero sí que creo que existe una forma diferente de masticar y de explorar la música, y creo que un criterio musical bien formado se nutre mucho más de escuchar un disco en concreto una y otra y otra vez que de repetir un montón de información que no tiene detrás ningún arañazo del sonido sobre las emociones.
La música es orgánica, por encima de todo, está alrededor del cuerpo todo el rato, y va a alimentar tu felicidad y tus neurosis. Hay que mirar más hacia debajo de la piel y menos afuera.
Existe una manera diferente de avanzar a través de la música, que tiene que ver con saber por qué tienes ese único disco de Pavement y ninguno más, o qué estabas haciendo cuando escuchaste por primera vez a Neutral Milk Hotel. Es una forma de moverse dentro del sonido mucho más lenta, pero de la que se pueden sacar más seguridades, y tiene que ver con conocer un trabajo, a un músico o a un grupo porque te has dejado llevar por ellos bien abajo y bien adentro, más de una y más de diez veces . Tiene que ver con haber dejado que el trabajo y las fieras de otras personas te calen por dentro y te revuelvan las tripas. Según qué canciones o qué grupos se convierten en tus marcas en el mapa y te garantizan que siempre vas a poder volver a ellos porque los conoces igual de bien que a ti y sabes por qué te fascinan.

La música es el arte que mejor sabe hacer eso de respirar. Escuchar según qué tipo de música exige esfuerzo, concentración, aguante. Cómo si no va a entender a Bob Dylan. Las leyes de la estadística también operan aquí, y a veces vas a volcar energía en sonidos que no van a devolverte nada. También puede que pasen otras cosas. Que vuelvan después de años. Cuando era una niña en un mundo de lo-fi, alguien me grabó “Sabbath Bloody Sabbath”. Al escucharlo al llegar a mi casa aquello me pareció absolutamente insoportable. Todo mi cuerpo lo escupía. La voz de Ozzy chirriaba y me daba vueltas en la cabeza y no pude pasar del primer corte. Día después, impulsada por algo, seguí escuchando ese disco. En aquella época había discmans, y yo avanzaba muy despacio por las pistas de Sabbath… hasta que las cosas empezaron a abrirse, expandirse y encajar por dentro, desde “Fluff” hasta “Spiral Architect”.

Ir más despacio, tumbarse en la cama a escuchar y moverte dentro de la música a golpetazos intuitivos, sin hacer mucho caso a las revistas especializadas o al concepto ajeno de “clásico” tiene otra ventaja enorme. Te da la capacidad de trasmitir, porque cada vez que pulsaste respetar para terminar de llegar al fondo de unas notas te rompiste por dentro de emotividad o de dureza sonora. Podría explicarle a cualquiera por qué para mí son importantísimos Sonic Youth, y hasta podría escribir cómo son sus capas de sonido, finas como papel de fumar, cada una con un instrumento operando en un nivel distinto de maldad, que funcionan con engranajes que se repliegan unos sobre otros hasta darte un resultado que te insulta y te folla con cuidado al mismo tiempo. Puedo explicar eso y explicar quién era yo cuando lo descubrí, pero me parece inútil decir si son o no son buenos, justificar mi opinión, debatir sobre si son o no un clásico.

Por Laura Bauhaus

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies